
20.15. Km 1837, saliendo de Zapala
En la historia de los Beatles -y cuando digo la historia de los Beatles me refiero específicamente al universo de cosas que suelen sucederle a casi todos los seres humanos a partir del preciso instante en el que empiezan a conocer a estos tipos con profundidad- muchas cosas se dan por sobreentendidas y no se mencionan por considerarlas obvias, demasiado evidentes.
Hay que tener cuidado con eso, eh.
Digo, por ejemplo: nadie quiere seguir diciendo ya que George Martin es el quinto Beatle.
¿¿¿¿Por qué no????
Es muy riesgoso dejar ese lugar vacío, sin que lo ocupe quien realmente lo merece. Puede aparecer Badía a usurparlo, por ejemplo. Esas cosas han sucedido, no es un invento de mi mente. Pasan a cada rato. A propósito: declaro como un postulado inamovible que cada país del planeta posee un Badía que descaradamente usurpa el lugar del quinto beatle, el que le corresponde a Sir George Martin, por supuesto.
Abro los ojos y veo -desparramados sobre el paisaje longilíneo- todos esos pozos de gas arrojando fuego por sus cabezas. El telón de fondo está compuesto por bardas, que están como recortadas de una acuarela azul y violeta pintada por el pato Lucas en un abseso de locura. Y los pozos arden, y arden y arden. Entonces escucho los desmadrados cellos de "I am the walrus", contenidos apenas en su agridulce disonancia continua.
¿Quién escribió esas líneas inferno-celestiales, eh? ¿quién las grabó?...
Una camioneta de una petrolera entra a una picada que nace en la ruta. Se interna rumbo a los fósforos/torres de gas incendiado. En la caja -y desoyendo todos las normas de seguridad de las empresas- viajan tres operarios con cara de demolidos.
Comienza a girar en el reproductoir el "Sgt. Pepper". Los vientos de feria me emocionan.
La mala administración de nuestros recursos naturales (gas, petroleo) sintonizan a la perfección con el irónico clima de kermesse que transmite el tema, que baja y sube, se acerca y se aleja. Tal cual la música en la kermesse.
¿Quién mejor que el Quinto Beatle construye climas de fantasía como ese, eh?
Nadie, por supuesto.
Entonces déjense de joder: el título es de Martín, y de nadie mas.
20.41. Km 1373, Mitad de camino entre Zapala y Cutral Co
Decidí ser justo y darle la oportunidad que se merecía a "She’s so heavy". Lo que había hecho durante la mañana, eso de pasar de largo la cqanción por considerarla agobiante para el momento fue algo totalmente insensato. Debía resarcir mi conciencia Beatle.
"I want you (she’s so heavy)" es un tema de ruta, ¿a quién le caben dudas?
Saboreo una vez más: la voz de Lennon es de un filo nasal muy intenso, es es uno de los condimentos más fuertes de la canción. No es una apreciación nueva, no, pero siempre me fascina volver a sentirla.
El clima opresivo del coro estalla justo cuando pasamos por un pequeño cordón de bardas milenarias que -delineadas por un atardecer gris/celeste- se parecen un poco a las Montañas de la Locura que declamaba cada vez que podía Howard Philip Lovecraft. Puro Insmouth.
Las rifferas guitarras dobladas avanzan en medio del desierto. Llevan paso de plomo (nota: es hora de que los martillos de Pink Floyd declaren que sacaron su paso aplastante de este tema). Sobre las guitarras que caminan como Godzilla va la otra, la del chorus, la que hace ese arpegio en obstinato.
Tres pozos de petroleo iluminados por decenas de columnas de neón me miran desde dos kilómetros por dentro del desierto.
Si esto no es el rock industrial, ¿el rock industrial dónde está?
La noche se aproxima implacable. La apertura geográfico/visual que te da el desierto es realmente sobrecogedora.
21.10. Km 1346, Más de la mitad del camino entre Zapala y Cutral Co
Trepamos una colina suave que acerca la línea del horizonte varios kilómetros. Llegamos a la cima y comenzamos a bajarla: el desierto patagónico vuelve a desplegarse en su permanente terquedad de decenas de kilómetros y kilómetros.
El pájaro de "Blackbird" vuela sobre la guitarra bachiana de McCartney.
Lo que antes era una imagen sobrecogedora, ahora es puro tiempo detenido en un paisaje de ternura (nota: suena hippie, pero es así, no se te ocurra sacarlo del texto)
Sobrecogedora y tierna son solo dos facetas posibles de la noche en la ruta.
La melodía de "Blackbird" me subyuga por completo. Me veo tentado a formular una declaración jurada en la que aseguraré que -musicalmente hablando- McCartney es mi Beatle favorito.
"Blackbird" termina, quedo extático por un momento. Lennon me despierta del letargo con una frase: "celophans flowers in yellow and green", me dice, justo cuando pasamos al lado de un gigantesco tanque de petroleo que custodia la banquina.
La primera estrella comienza a brillar en el cielo. ¿Será Lucy?
Escucho ahora con atención "Lucy in the sky with diamonds" y pienso en la irreverencia surrealista de la psicodelia y en la cándida e infantil explicación que alguna vez brindó Lennon para que nadie sospeche la presencioa del LSD en el título de la canción. Que maestro... ¡que maravillosa ambigüedad!. Evalúen a la distancia: por un lado el nuevo pensamiento del hombre (también nuevo), las nuevas puertas de la percepción que los poetas buscaron desde finales del siglo XIX. Por el otro lado una mágica historia casual.
Grande Lennon.
Finalmente tomo una decisión trascendente, total, de por vida:
Declaro en ese mismo instante que no tengo un Beatle favorito. Y nunca lo tendré.
21.30. Cinturón semi urbano previo al acceso a Cutral Co
Las primeras luces de Cutral Co nos empiezan a encandilar. No es la ciudad en sí, es una barrio más que periférico. Periferia de la periferia.
McCartney se desangra en la perfecta circularidad/cuadrada de "Why don’t we do it in the road?". La voz del tipo es penetrante, pero más taladrante es el piano, minimalista, salvaje en su persistencia. El mismo McCartney dice que Billy Preston le enseñó a tocar ese tema. Bien, ya saben quien es el sexto Beatle, ¿no?.
21.40. Cutral Co
Entramos finalmente a la zona urbana de Cutral Co.
Algunas casualidades son preciosas. En sintonía con nuestro ingreso en la ex capital del petroleo suena el festivo reprise de "Sgt. Pepper...". Esto es casi un video clip (nota: resaltar la rapidez con la que se desarrolla el in crecendo de la canción)
Tres chicas nos saludan... bonitas, adolescentes (sosteniendo sus cigarrillos como si fueran la garbo en su era de esplendor), dulces prisioneras de su belleza. Uaaaaaammmmm. Solo son un recuerdo.
Todo es claro, felizmente neonizado. A veces (y solo de a ratos, en instantes puro milagro) la vida es bella.
21.53. Fin de zona urbana del conourbano Cutral Co/Huincul
Y ahora la más bella contracara de la casualidad festiva que acabo de experimentar. Todo sucede inevitablemente -como todas las casualidades, bah-.
En el momento exacto en el que la oscuridad nos vuelve a atrapar para circundarnos, el más hermoso colchón de cuerdas de la historia Beatle coimienza a sonar en el reproductor. Subo el volumen hasta el límite posible del non-satureitor.
Ringo canta "Now it’s time to say good night... goooood night, sleep tight".
La delicadeza de su limitación vocal es excelsa. Le suelen decir "el patito feo", pero en realidad él es un cisne con piojillos, un cisne despistado que flota solo, sin que nada le importe.
En retrospectiva me pregunto por nonagésima vez: ¿qué es esa sirena de mar que suena -en el comienzo de la canción- una octava más arriba que la línea melódica de las cuerdas?
Eso, una sirena de mar, idiota. Es la única respuesta posible.
Cavilo en la oscuridad. El tema va terminando, las cuerdas dan su stacatto, quizás el más suave que Martin haya compuesto, dirigido y grabado jamás. "Good night everybody" susurra Ringo. Pura emoción.
"Good night" termina. Esto es casi el final de un cuento que termina de esta manera: con el desprevenido beatlemaniaco derretido en medio de la oscuridad de la noche patagónica. Me veo tentado de apagar el reproductor de mp3. No lo hago. Menos mal.
Comienza a sonar "Getin’ better". Giro la cabeza, la luz lejana de la refinería de Huincul me sume en nuevos pensamientos posibles. Un nuevo hombre que vuelva a recuperar para nosotros ese lugar (la refinería, ¡de eso estoy hablando!)y con la explotación en manos nuestras invierta en la comunidad y en el desarrollo de nuevas tecnologías. Porque en 20 años esto se acabó ’manito.
Siempre que escucho las canciones ultra positivas de los Beatles me da por pensar en un nuevo hombre.
22.06. Oscuridad de la ruta. Monumento a la Pasto Verde
Lennon rabia sobre los primeros "cumon-cumon..." de "Everybody got something to hide except me and my monkey".
La silueta del fuerte consagrado a la Pasto Verde apenas si se recorta en la oscuridad.
Ahora no me cabe ninguna duda: la Pasto Verde fue la Yoko Ono de los primeros colonizadores de esta zona.
Pienso con la seriedad que te da la oscuridad: Lennon era tan sincero que a veces llegaba a sangrar. Y no estoy hablando de los balazos de Chapman. Hablo de las tres guitarras que hubo que grabar para que pudieran siquiera empardar la fuerza con la que John canta su canción más filosa.

Miércoles,1ro de diciembre de 2004
El 5to Beatle
Tábanos molestando:(8)


