
Gonzalo Caballero nació en Necochea en el 73. A los 13 años lo radicaron en Neuquén sin mucho aviso, y poco le importo. Mientras sus hermanos lloraban en el camión de la mudanza, él miraba la ruta ensimismado, encantado por la noche de un viaje hacia el fin del mundo, Neuquén, provincia de Río Negro... ¿o no?
Soñaba ser mochilero; y lo logró, siempre sin un cobre, recorrió las rutas del país como bola sin manija, arriba de camiones, trenes que nadie controlaba y pasajes en micro que nunca devolvió.
Pero volvamos un poco sobre su pasado; a los 5 años se enamora perdidamente de Verónica Yensen, una dinamarquesa que se partía, compañera de la salita celeste. El amor no prospera finalmente, y se vuelve un niño frío y distante hasta los 12; momento en el cual un suceso le cambia la visión de la vida, le regalan su primer revista pornográfica, y en una tarde lluviosa de Agosto... se hace la primer puñeta.
Así termina la primaria en un colegio privado, de pantalón, saco y corbata, perfectamente peinado... llega la rebeldía; es inscripto en la E.N.E.T 2 y se junta con los más terribles niños de la ciudad. Repite 3°, se mete en 4° trucho y de no ser por su vagancia, ya acentuada, hubiese sido un buen técnico.
Desde ese momento nunca más vuelve a pisar un establecimiento educativo, advertido por las rígidas estructuras reinantes, en los programas de enseñanzas.
Metido ya en la adolescencia de cabeza, aspira mujeres que lo ignoran, y desesperado comienza a escribir mediocres poesías que no enamoran a nadie. Pero el tipo insiste... y logra que en su azarosa vida, algo sea constante, escribir.
A los 18 sufre un duro golpe psíquico... a la colimba, con el 722; le mete un año clavado y sale enajenado, odioso de todo aquello que de alguna forma represente autoridad alguna.
De ahí en más se interesa por temas diversos, en su condición de autodidacta.
Escribe pequeños cuentos y logra algunos reconocimientos (madre, hermanos y amigos), de los cuales en un momento dado saca provecho y se va a escribir su primer libro “Algo puede pasar”; bancado naturalmente.
Al terminarlo cree que es escritor y enamora a una mujer que le cree; desde ese momento nunca mas se separan y el tipo invierte los roles en la pareja, para así escribir sus dos últimos libros “Apología de la vagancia” y “Manual del vago”, con los cuales le ha prometido a ella dinero, joyas y glamour.
Demás está decir que nunca cumplió con esa promesa...