cAbA x DuSeN

VAGANCIA

Carta abierta a GONZALO OMAR CABALLERO,autor de “APOLOGIA DE LA VAGANCIA”

Antes de comenzar a charlar con él, quiero decirles a ustedes, a todos ustedes que se apuren. “APOLOGIA DE LA VAGANCIA” puede agotarse. No es verso. Se editaron apenas 500 ejemplares y no tenemos certezas desde cuándo anda rodando esa molotov por la calle. Ni Caballero ni la imprenta se acordaron de poner en algún maldito lugar una fecha de publicación.

El Sr. Caballero rechaza el papel de escritor y descree de su oficio de escritor (y del valor de las fechas). Pero ha decidido creer que escribía una obra que le proveería de mucho dinero. Está en nosotros -que dominamos su presente- que tenga o no razón. Y hay una seria amenaza de cierto, por lo que vuelvo a recomendar a todos ustedes que se apuren. Salten sobre sus rutinas y salgan a comprar un ejemplar de la “APOLOGÍA”.

Ustedes pueden ser partícipes de la gran epopeya del Sr. Caballero hacia la conquista del dinero. Nunca olviden lo que eso significa: cuando él sea rico, la revolución será un hecho. ¿Dónde? En Perito Moreno esquina Corrientes, si ustedes viven en la ciudad de Neuquén. Diríjanse ahí. Lo tienen, seguro. Pregunten por el libro amarillo que destiñe el lomo (las letras), apenas lo manosean un poco.

Y antes de comenzar mi carta abierta a Gonzalo Omar Caballero, quiero decirles a ustedes que yo a él lo felicito. Porque no sé cómo hizo para lograr un engrudo tan roñoso con el que untó las fotocopias (de mala muerte) de la tapa de su libro, con las que empapeló casi toda la ciudad. Al menos la mitad de la población de la ciudad de Neuquén, y otras localidades valletanas, deben haberlas visto. Caballero demostró que sabe mucho de penetración cultural (además de cómo hacerse rico).

¿Qué hay detrás de su ironía y de su desparpajo? ¿Odia todo? ¿Ama todo? ¿Es un gusano sensible..., o el Gusano de Troya que describe de manera tan magistral? Caballero no ha publicado en una gran editorial por una cuestión de experiencia y principios. Él ahí no ha hablado de ello (de su relación con las editoriales). Por eso este servidor guardará dentro del silencio todo lo que tiene para decir al respecto.

Gonzalo Omar pide que lo recomienden porque quiere hacerse rico. Lo pide expresamente, por favor, de todas las maneras. Por una recomendación suya para que otro compre su libro amarillo, Gonzalo es capaz de vender a cualquiera. Tiene suegra... esa u otra (siempre tuvo suegras, siempre las tendrá). Y necesita darle a sus suegras los besos del cielo que se dan cuando uno se ha vuelto famoso. A Caballero no le interesa la fama en sí. Sabe que la fama no se come. Pero sí con el dinero. O sea que está dispuesto a que ustedes le den fama de cualquier cosa, si trae dinero. (El libro es un instructivo versatilísimo acerca de múltiples famas que Ud. puede darle.)

Lograda la meta de volverse un hombre rico, Gonzalo Omar Caballero podrá brindar su apoyo a todos quienes considere lo necesitan. Saciará las necesidades de los demás y, al mismo tiempo, alimentará el caudal de humanidad que anida dentro del corazón..., del suyo. ¡Todos estamos hartos de los ricos de siempre! ¡La comunidad toda debe jugarse y apoyar a los nuevos ricos! Él será, si Usted colabora, el nuevo acaudalado Sr. Caballero.

Pero, como en todas las historias intensas, hay un drama. Y es hondo: ¿cómo hacer dinero sin traicionar la dignidad del vago? Paradojas nos arroja la vida, y somos chanchos. El vago quiere dinero pero sabe que no puede hacer nada para conseguir dinero, so pena de perder su identidad. La dignidad del vago, el costo..., todos los esfuerzos realizados... ¡Qué complicado es sostener la dignidad del vago verdadero!

Gonzalo Omar Caballero ha decidido dedicarse a lo que le gusta, exponiéndose ante sí mismo, avanzando y azotándo-se con la autocrítica. Para compensar los excesos, escribe como habla. Nada más. De esa forma, el agua sigue fresca. Y él evita contaminar la vagancia.

Aún en las épocas de depresión económica, salir a buscar laburo es mucho más fácil que seguir siendo un reverendo vago -para el nivel de exigencia del Sr. Caballero-. Tolerar un trabajo denigrante, vivir esquivando despidos, ponerle el pecho al amargo futuro y padecer la desocupación, todo eso no es nada, nada comparado con la fortaleza moral, física, anímica y cínica que hay que tener para seguir siendo un completo vago. Encima los vagos deben transportar la cruz de los demás -los que dicen que nos quieren- porque nunca se quedan tranquilos.

Insisto, antes de comenzar mi carta abierta a Gonzalo Omar Caballero, no se priven de ese libro. Y no lo dejen de recomendar. Caballero es la punta de la revolución. Con él, ¡todos nosotros enriqueceremos nuestro corazón!

Gracias Caballero por su aporte iniciático. Respeto su rechazo a fabricar discípulos, pero sepa que a muchos les ha abierto la puerta de la verdad.

La Negra, Ruta 4 sobre la izquierda, 9 de septiembre del 2006.-

Sr. Caballero:

Antes que nada, pido disculpas porque todavía no he leído nada de lo que publicó en este medio (www.efectotábano.com.ar). Espero haber cumplido con su expreso pedido de recomendación. Y lo felicito, con retraso. Por el libro y por su aparición en el Suplemento RAC del periódico mensual (8300), Nro. 12, Junio 2006, donde tuve el honor de acompañarlo dos o tres páginas más adelante, jugando el mismo papel de escritor. Usted aceptó prestar su cara. Y para ser sincero, me pareció una foto de pocas pulgas y algo oscura. Además de todo lo que es, ¿eso es? Sin embargo no hay duda que es un buen tipo. (¿Podría haber leído sino a Krishnamurti?)

Quiero confesarle que me sorprendió la pincelada biográfica escrita en aquel (8300), donde se describe, en pocas palabras, su emigración de niño, con el mismo estilo que usé para los traslados a cuales fui sometido durante mi infancia. Como pude constatar después, en APOLOGIA DE LA VAGANCIA, tenemos otros contenidos y giros irónicos en común. Usted mismo, en su misiva personal a la cual doy aquí respuesta, lo señaló: la complicidad en las inquietudes, el errar los caminos -a propósito o por equivocación-, el tratar de hacer nuevos caminos. Dedicamos una buena parte del tiempo a lo autobiográfico para reírnos un poco más de nosotros mismos y para dar a las cosas, y en especial a nuestro pasado, una vida mejor que la que el pasado tuvo. Escribimos para aprender del personaje que recreamos en nuestra autobiografía, tal como Ud. ha dicho. Sin embargo, Caballero, Usted y yo no tenemos nada que ver. Y a pesar de ello, como también Usted ha dicho, hay cosas que son familiares, tan familiares... Entonces, acepto el compromiso: el que resuelva primero alguno de los tantos teoremas que nos acechan, se lo comunicará inmediatamente al otro (sin culpas para con Krishnamurti por la lógica recurrida). Debo decirle que a pesar de lo que creí en su momento -hace 33 años-, sobre el ‘viaje de ida’ que significa toparse con las reflexiones de Krishnamurti, también es posible que suceda un viaje de vuelta. Aunque no lo crea, nunca desaparece la posibilidad del retorno, del maldito retorno a la caverna de lo familiar. Nos persigue hasta el último suspiro. Y un poco más. Es la última que se da vuelta para volver a ojearnos cuando definitivamente nos vamos alejando.

Sobre el idealismo y las utopías y las revoluciones mundiales y las de los micromundos inmediatos..., ¿qué le puedo decir, Caballero? Soy tan descreído como nostálgico, pero, al mismo tiempo, no puedo dejar de sentir que hay una luz en el camino (no la de las 6.30 a.m. que pasan por LU5, aunque seguirla sería ya una cosa buena). Me tocó vivir el idealismo de fines de los 60 y mitad del 70 en sus dos versiones, la mal preciada ‘hiposa’ y la de la militancia política (más la hippie). ¿Qué quedó de eso? Luego, hacia fines de los 70 y los 80, la era del “uno mismo”, la new age, el bienestar psíquico y físico, o sea, la adscripción a un ideal de armonía molecular con centro en el ombligo y supuesta proyección universal. ¿Y? Gracias a dios somos seres incongruentes. Por eso, a pesar de todo el descreimiento, puedo seguir emocionándome cuando escucho a Joan Baez, cuando veo un documental sobre las movilizaciones políticas, cuando me sumerjo en alguna obra de arte de Luis Alberto Spinetta. No sé, Caballero, no sé... Gracias por recordarme lo que reproduje de Ricardo Fonseca, que ya no por idealismo sino por piedad, hay que moverse para torcer esta historia.

En otro orden de cosas, lo felicito por el baldazo de agua que le tiró a esa mina que lo cambió por trapo conocido. Yo no me animé nunca. Siempre pensé que de todo era responsable. Un imbécil, ¿no?

La verdad, más de una vez me pasó lo de Usted: que un indiscreto me ofrezca un laburo, colocándome entre la espada y la pared. Y a inventar cualquier verdura para zafar de ese mal nacido. Sí, sí..., ahí es cuando se justifica, clara e imperiosamente, la creación de la A.N.O.S.M.I.A. El proyecto es una verdadera luz en el camino (lean la APOLOLOGIA, qué joder). El único problema es que se trata de un proyecto cuyo resultado rescata la noción de futuro y de productividad (aunque sea contra los emblemas del sistema -máquinas de fotos japonesas, chinos multiplicándose y dispuestos a invadir todo, celulares sensoriales, etc.). Otro de los problemas que plantea fundar A.N.O.S.M.I.A., es que para hacer de la vida un ocio hay que tener una voluntad de hierro. Y por último, que hace falta una altísima cuota de confiabilidad para seducir a los aspirantes, y un morral de razones para la argumentación.

Pienso en los santiagueños. ¿Cómo resolvió el mal trago ocasionado a los santiagueños, cuando lo vieron dedicado a escribir un libro? De alguna manera, Usted traicionó la causa. Abrir las esclusas, escribirlo, establecer alguna clase de organización para diagramar y editar el libro, es tarea que deberían haber hecho otros. Además, algunos trabajos debe haber realizado para juntar los mangos que la imprenta le cobró. Es decir, que hizo trabajos mercenarios. Lucró con la idea de la vagancia. ¿No teme ser acusado de mercader de la vagancia? Puedo imaginar un grito santiagueño: ¡Ahí el Judas de la revolución! (aunque ahora se sepa que Judas cumplió un rol maldito asignado por el maestro para completar el mensaje a la humanidad)

Usted escribe como habla. Yo no. Uso otro lenguaje, otro tiempo, otros climas. Si escribiera como hablo, no podría escribir la próxima línea. Lo único que comparte mi habla con mi escritura es la lentitud.

Empezó a escribir para ganarse una mina. Yo porque la perdí. Cuando me metí a estudiar psicología, un tío famoso, doctor, decía que el que estudiaba psicología lo hacía para poder levantarse minas. A ese tío pelotudo lo insulté por años, pero lo peor es que el imbécil en algo tenía razón. Las cosas que hacemos sólo las hacemos para librarnos un poco de nuestra imbecilidad. Luego, como bien dice, Sr. Caballero, hay que rajar. Buscar donde nos atrape de nuevo algún deseo que nos mande otra vez al carajo, a correr para saciarlo. Si reconociéramos nuestra imbecilidad, no seríamos tan felices persiguiendo la satisfacción de nuestros deseos. En el fondo, vivimos tratando de ingresar a cualquiera de los autódromos de la tragedia. ¿Qué hay fuera de la tragedia? ¡Flanes! A veces con dulce de leche, a veces con crema. ¡Flanes!

Ser famoso. Buscamos ser famosos. ¡Yo no sé qué nos pasa! Y nos pasa a muchos escritores. Podemos ser extremadamente precavidos o lapidarios con las alucinaciones o búsquedas de éxito de los demás. Pero, al menos en mi caso, cuando estuve por terminar el primer libro, me atacó ese espíritu fogoso, la brasa de la fama, del éxito. Uno sabe de memoria cuál es el destino de los libros que escriben los escritores como nosotros. Sin embargo, me volvió a pasar con el segundo libro. Me volvió a atacar. Hasta llegué a pensar que podía dar una suerte de batacazo; una cadena de cosas, ¡multiplicados comentarios!, sorpresas que sorprenden a todos. En ventas, el segundo fue peor que el primero. En términos de devoluciones, al menos de gente conocida, también. ¡Como si de ese segundo libro no se pudiera decir nada! ¡Ni que es re-malo! El grado de incertidumbre que eso instala en la usina del escritor, y que, a pesar, siga escribiendo, da fe de que ese escritor no tiene una mínima idea de sí mismo o que le sobra dignidad. Cualquiera de las dos posibilidades, da cuenta de su irrazonabilidad. La verdad no podrá hacer nada para detenernos.

La verdad..., me acuerdo muy especialmente cuando brinda una semblanza de la verdad, allá por la página 93, creo. A diferencia de lo que acabo de decir, que la verdad no podrá hacer nada para detenernos, usted señala que la verdad “no hará nada para detenernos”. Que la verdad es “fiel, incondicional, silenciosa”; “a nadie contará nuestras miserias”; “nunca necesitó juzgar, siendo ella, (la) verdad.” Comienzo a levitar. Paremos un cacho.

Caballero, cuando usted narra un acontecimiento, de forma directa, sin los comentarios que yo no podría obviar, su historia entra hasta el tuétano. Por ejemplo, aquella carrera de 400 metros. ¿Se acuerda? El remate es por demás simple, elemental, pero redondo en su profundidad. Uno presencia el sentido de la amistad antes de que se den el abrazo. Luego, no hace falta nada más, por un buen rato. Una pequeña genialidad.

Bueno, soy un ciudadano que ha comprendido cabalmente su mensaje, Caballero. He completado mi aporte a la causa “Nuevos ricos para una nueva Argentina”. Ya ha leído mi acta promocional, al principio. Por otra parte, he encomiado a doce individuos (no discípulos) que salgan inmediatamente a comprar el libro. No perdí el tiempo. Para nada. ¡Por nuestra salvación! Tengo el brillo de la luz que me calienta la conciencia. Me multiplico. Espero a los magnates escondido en la esquina. Caerán. O renuncian o les llenamos la boca de caries.

En síntesis, Caballero, el libro me pareció conmovedor. Una delicia esa “Infancia, inventiva y hurto”. De altísimo vuelo “Convicciones”, página 57, sin violines ni gongs y para subrayarlo. El que no me gustó, “Moda y pobreza”. Una joyita “La juventud se cuelga”, página 59. Y Don Nicolás y su pueblo Vodriolandia. Otra joyita “Medicina y farmacología maldita”, con el loco Bórax. El dialogo-entrevista de “Proyectos en educación y justicia” no tiene desperdicio. ¿Qué más puedo decir? Promocionaré también la reencarnación, a su gusto, para recuperar los royalties de nuestras obras. Si, la idea de Krishnamurti sobre la educación es un sopapo. Pero escúchelo también a Pitágoras “Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres.”

Santiago Dusen, a su órdenes. santiagodusen@hotmail.com

autortában@ invitad@ HoraLunes,18 de septiembre de 2006
CategoriaLo vimos comentariosTábanos molestando:(11)



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  • #1 ..··. Vicky ··..· 18/09 .·.. 10:26

    Como hacemos para conseguirlo los que no estamos, por razones estudiativas, en nuestra querida Neuquen.!!!!! Ehhhhh!!!! Diganme, porfis!!!!!

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  • #2 ..··. Comité Central Tabanero ··..· 18/09 .·.. 11:22

    Para saber como conseguir "Apología de la vagancia", proponemos que Gonzalo deje su mail aqui mismo ni bien vea este artículo porque hemos caído en la cuenta de que... ¡nosotros tampoco tenemos su mail!

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  • #3 ..··. Ezequiel ··..· 19/09 .·.. 08:03

    Esto es lo que pasa cuando intentan dialogar un vago y un desconocido. Irremediablemente, todo se va al carajo. Entonces, uno comprende que hay un nuevo deseo que saciar.

    Y no hablo de "consumo", que vendría a ser como una extensión materializada del deseo que aporta riqueza y "nuevos ricos". Hablo de una verdadera apetencia sexual hacia algo.

    Sepan que leer-los es una apetencia del carajo, un verdadero deseo sexual. Aunque dudo que aporte las riquezas necesarias.

    ¿Alcanza si aporto a la causa monedas para hacer unas fotocopias?

    Saludos.

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  • #4 ..··. Caballero ··..· 19/09 .·.. 08:43

    ¿Quién es este Dusen?

    Bueno, no sé de él mucho más que ustedes. Y lamentablemente aún no he podido comprar sus libros. Vera Dusen que la plata aún no me sobra, esto de escribir es pura inversión a futuro, una paradoja de la cual ningún sabio me alerto: ¿Cómo carajo pretenden que viva el presente dignamente si me la gasto toda para ese futuro glorioso y lleno de glamour?

    El misterioso Dusen... Le quiero aclarar que... me he visto seducido por el acertijo que supone su identidad, y he llegado a una conclución, pero como me tengo fe, no lo diré. Estoy segurísimo que podría identificarlo si le pregunto a un par de personas; preguntaría por otro en realidad.

    ¿Quién es Dusen? Sólo he leido un Backstage que se encuentra en Libracos, me lo dieron gratis, y es gratis. Lo leí y... a uno, o por lo menos a mí, me desperto ternura el tal Santiago Dusen. Es que... a veces es como un niño. Y el lo sabe y lo admite, dice que apenas si esta dejando la adolescencia... con 54 años. Y ese fue uno de los motivos por los que me cayo bien, por que las tiene bien puestas. Creo que la madurez pasa por muchas cosas, no sólo por ser solvente, tener esposa e hijos y un titulo de algo. Y como yo veo las cosas, el mundo, se me hace que somos bastante inmaduros, entonces me parecio evidente que él se refiere a... algún tipo de crecimiento más integral, o más consciente, y al margen de su semi pobreza.

    Es extraño Dusen; un buen tipo sin duda. Muy bueno, y voy a decir por que. Después leer el backstage y previo a ver ese articulo de él en el 8300, dije: le voy a mandar un mail. Me respondió cortito y al pie, prometiendome que leería mi libro y nos mantendríamos en contacto; y no tuve más noticia. Y ahora... abro la página de Barraza y me encuentro con esto... ¿qué paso?. Dusen, el misterioso Dusen. Sin palabras... o sea... hay una gran cantidad de escritores idiotas, que hablan de valores, principios y bla, bla, bla. Algunos escriben lindo y otros mejor. Pero he conocido algunos que en persona son... se cagan en sus propias páginas, en todo su chamullo ideológico bonito; unos hipócritas. Como en todos los ambitos, en el mundillo de la escritura hay... es una mierda. Y por lo que he visto, los poetas son los peores. Entonces, que Dusen me tire un centro como éste... habla clarísimo sobre que clase de persona es. Yo no se lo pedí, Barraza no se lo pidió; el tipo se mando sin pedir permiso a nadie... increible. Diria que fue un acto de reveldía adolescente propia de Dusen hijo, el padre hubiese sido incapáz de acto semejante; quizá a usted le molesta que yo diga esto, pero es por ese motivo que usted se vuelve una persona querible, usted tiene... una cierta inocencia... Santiago, que es fundamental para hacer del mundo algo más llevadero.

    Pero no le voy a tirar más rosas hoy. Sólo le voy a decir un par de cositas: JAMÁS REVELE SU IDENTIDAD, ni se le ocurra.

    Veo que no me chamulla en su crítica, al menos coincido con que Moda y pobreza es... de los primeros, al parecer, se nota. Inclusive lo que está publicado acá es mejor que no lo lea, hay algunas porquerias que sería mejor sacar, tengo algunos amigos hackers que se estan encargando.

    El tema del engrudo lo perfeccione, y después de varias noches de pegatina me arme de todo el equipo acorde. Inclusive creo que he lleguedo a desarrollar la composición quimica ideal del engrudo. Tres cuarto de cola, 300 grs. de harina en dos litros de agua, batir, ponerse la campera... y, bueno, a cagarse de frío. Aún que le paresca mentira en ciertos espectos soy muy vergonzoso, y esperaba que sean las 2 o tres de la mañana para salir a pegar, no queria que me vea nadie. Así que todo los elementos y la disposición adentro del bolso fueron pensados en virtud de la velocidad que me brindaban para la misión. La idea era pincelear el papel rápidamente, pegarlo, y guardar todo antes de que alguién pase. En última instancia, tenía que parecer como que yo era un transeunte más, un poco sucio tal vez, sólo eso. Pero a medida que las gotas en mi campera se secaban se ponían blancas... a última hora, era imposible negarlo. Gaste muchisimo jabon en polvo en esas épocas.

    El asunto de la tinta trucha, es verdad. Hable con el imprentero el otro día y me dijo que el maquinista se debe haber olvidado de ponerle un químico, algo así como un catalizador. Pero... que más da, por algo el precio. El próximo lo vuelvo a editar ahí, me arriesgo. En otras imprentas me quisieron cobrar iva... unos chantas, los libros no pagan.

    Muy original lo de su backstage, me gusto.

    Y para ir terminando, le contesto lo de los santiagueños, y mí situación general en la causa. Tengo terminado Manual del vago y en él se lee lo siguiente:

    El presente manual ha sido redactado a pedido de un grupo minoritario de individuos ociosos del que formo parte hace varios meses como miembro de la Célula 8, encargada de la difusión en lengua hispana del fundamento básico del otiari. Nuestros integrantes ya hace varias décadas que se hallan filtrados en el seno del sistema; estamos aquí y allá, con él, con ella, con usted quizá... Esta agrupación funciona en el país desde el año 1869 a raíz del primer atropello que sufrieron nuestros antepasados en el año 1865. Estoy hablando de la campaña del desierto, donde hicimos frente de batalla obligados por la "Ley de la vagancia". No vivimos en el pasado, ni pensamos reclamar tierras en las que hoy, finalmente se ha constituido esta sociedad; una sociedad que aún hoy, y en la más completa ignorancia, nos sigue marginando. Solo les recordamos esos sucesos en los cuales nos vimos penosamente involucrados; bajo amenaza de muerte. Corría el año 1865 y el gobierno de Buenos Aires no tenía fondos para solventar a su ejército de mediocres, con el cual quería emprender la triste conquista del desierto. Ya no había fondos para tentar a nuevos soldados y se recurrió entonces a "La ley de la vagancia". Es así entonces, como un grupo de pacíficos vagos fueron perseguidos por la autoridad para ir al frente en condiciones de extrema precariedad. La ley que nos perseguía decía: "...será declarado vago el que perjudique la moral por su mala conducta y vicios habituales. El juez de paz procederá a sumariar a los vagos, cuando esto resulte, por enterado o por denuncia, prendiéndoseles cuando resultase el merito suficiente." El comandante Manuel Prado escribió en nuestra memoria: "...habían conquistado más de 20000 leguas de territorio, pero esa inmensa riqueza hubo pasado a manos del especulador, que la adquirió si mayor esfuerzo ni trabajo." En definitiva, ni de los indios ni nuestra; los pioneros lograron asentarse sobre la sangre de indios y poltrones. Después, llegó la civilización.

    ACLARACIÓN DEL GRUPO

    Lo cierto es que el autor de estas páginas fue contactado por nuestra agrupación, hace algunos meses, motivada por la necesidad de difundir la perspectiva real de nuestras percepciones filosóficas, adquiridas a travez de los últimos 19 siglos, ya que si bien, como dice el autor, en el país estamos desde el 1869, nuestra epopeya se remonta en un pasado muy lejano. Victimas del sistema laboral dominante hemos sufrido inimaginables miserias, y aún la muerte. Pese a esto, y ante una continua negativa de Caballero, en cuanto a conformar el plantel permanente de nuestro grupo de resistencia, nos vimos obligados a hacer todo tipo de sugerencias telefónicas que fueron... erróneamente interpretadas por el mismo, como amenazas o diversos modos de coerción; suponemos que a raíz de este infortunado suceso él se vio forzado a expresarse bajo términos que no son propios de su prosa. Por tanto advertimos sobre algunos puntos oscuros... de difícil asimilación, en las siguientes páginas. Bajo este contexto damos el correspondiente aviso y prevenimos al lector sobre los continuos ataques a los que se verá expuesto si a caso aún osara mantener el esquema mental del "buen trabajador". Sin embargo, inferimos que sólo podrían ser lastimadas aquellas personas que nada tienen que ver con nuestra política social del ocio. Por último queremos dejar en claro que el autor de este manual apenas es una simple marioneta, pelele, del que nos hemos servido para presentarnos en la escena socio cultural de los países de habla hispana.

    Jeremías D. Célula 8

    Miembro del grupo e.p.c, difusión.

    A la señorita Vicki le digo que si está en Buenos Aires , lo he distribuido en muchas estaciones de subte: Lavalle, Florida, Pasteur, etc, anduve en casí todas las lineas. En librerias, muy pocas. Y si está en Cordoba, no lo busque por que no tengo allá ningún pariente que me banque la estadia.

    Por último, Dusen... dos cosas: algo muy difícil de aprehender y aplicar hoy en día, es que debemos seguir haciendo las cosas sin ningún tipo de especulación; sólo... la gratificación de hacerlas debería guiarnos. Cuidese de la intención, que contamina todo. Me han dicho que los impulsos originales del corazón siempre son dignos de seguirse. Escuche ésta Santiago: Si A es un éxito en la vida, A es igual a X más Y más Z. El trabajo es X; Y es el ocio; y Z es mantener el pico cerrado.

    Albert Einstein.

    Muchisímas gracias.

    El mail gonzalovago@gmail.com

    Pd: No sé Ezequiel... quizá usted este para cosas más grandes, yo a usted lo veo bien para salir a hacer la próxima pegatina. ¡Venceremos!

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  • #5 ..··. Anabela ··..· 19/09 .·.. 09:14

    A mi me gusta mas lo que escribia caballero para los foros de ochomiltrecientos que su libro. La acidez le sienta bien.

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  • #6 ..··. Ezequiel ··..· 19/09 .·.. 10:11

    Si usted lo propone en serio señor Gonzalo, quedo a su entera disposición. Tengo referencias importantes sobre mis trabajos de pegatina.

    Para mí sería un placer ayudarlo. Estoy dispuesto a cobrar una copia de Apología o del Manual por las noches, las horas y el frío que haga falta para vencer.

    Saludos.

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  • #7 ..··. Pablo Bouchet ··..· 20/09 .·.. 15:15

    no desesperen, ya está en el horno (en el horno para calentar mesetas que es su cerebro) lo nuevo de G.O.C. , los Cuentos para leer en el baño, eso sí, debido a la crónica pobreza del autor su entrada a imprenta es incierta, ¡comprenlé el libro a Caba así junta unos mangos para sacar el nuevo!.

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  • #8 ..··. Caballero ··..· 20/09 .·.. 16:38

    Me alegra su crítica sincera Anabela, en otros momentos ha hablado bién, y ahora esto no le ha gustado y lo dice.

    Ezequiel, el compromiso que pido en el libro es serió. Usted me tiene que demostrar que por la causa es capaz de cualquier cosa, inclusive de ahorrar doce pesos. Además, necesito de su dinero Ezequiel, para sacar el próximo, sino, no hay pegatina y si no hay pegatina usted jámas va a poder tranzarme una noche de engrudo frío en las manos y espalda adolorida, por el maldito libro. Que tal vez no sea Manual del vago, estoy terminando otro y me parece que sería mejor publicar éste, es de cuentos cortos; y quedaría Manual del vago para otro momento, quizá cuando ya esté cagado en guita.

    Y usted Bouchet, cuidese, no vaya a ser cosa que en cualquier momento pase por su disqueria cumbianchera y le diga una vez más... Che Pablo, no me aguantas 100$.

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  • #9 ..··. ramonera ··..· 22/09 .·.. 19:19

    ehhhh como anda la gente de neuquen se extraña la city cuenten algo por lo menos molesten

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  • #10 ..··. chino ··..· 5/02 .·.. 09:55

    muy buen libro!!! caballero te pasaste! bien por la filosofia en la loteria!!!

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  • #11 ..··. ma. teresa ··..· 25/02 .·.. 18:06

    es un exelente libro de verdad te felicito de verdad me encanta jjjjjjjuuuuuuuuuuuuuuuuu!!!!

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