La Llegada

Aterrizar de noche en el DF fue digno de ver. Miles de lucesitas, que se agrandaban cada vez. El aeropuerto está en la ciudad, y se llega a ver la onda verde de los semáforos de una importante avenida.
En los pasillos del aeropuerto se ven mejicanos con jeans ajustados y sombreros típicos.
No sabía ni que hora era (¡aún no me compro reloj!) y tras el cansancio, los de migraciones se echaron una cola de hora y media, para que una mina mala onda me pregunte asquerosamente "¿Para qué quieres estar tanto tiempo? ¿Qué es lo que vas a hacer? Te doy 30 dias y si quieres más, vas al Instituto Nacional de Migraciones y pides mas; que te los dan". Claro... hay que pagar 20 dólares por cada 30 días que pidamos.
Primer contacto
Es normal que en calles, avenidas, autopistas, todo se llene literalmente de autos que por momentos van andando a paso de hombre. Te puedes demorar horas para ir de un lugar a otro. Para empeorar esto los valores de los coches nuevos bajaron, y aumentaron las facilidades de pago de nuevos coches en los últimos años. Por esto mismo no se ven coches viejos como en Argentina, digamos los equivalentes al R4, R6, taunus, R12, fiat 600...
Obviamente que estos están en el infinito y el mas allá de los suburbios del gigantesco DF.
En la tardecita de mi primer día me encontré con Rosalía, una amiga que conocí hace 6 años en el Ponte Vechio da Firenze. Quedamos en que pasaría por mi a la salida de un metro. Un lugar no muy lindo que digamos para alguien que acaba de pisar el DF. Los clásicos puestitos de vendedores de cds truchos atestando la vereda, las culles como negras, todo esta medio negro allí, las paredes también, y unas caritas a las que hoy ya estoy acostumbrada.
En ese momento sacan la recaudación del metro, y habia que ver "las medidas de seguridad": eran 4 uniformados con arma en mano pero medio metida en la funda, pero dedo en gatillo no se si me explico.
El mundo de la Venta Ambulante
En mi segundo día, comienzo a caminar el centro histórico, arrancando por el Zócalo y luego me pierdo por unas callecitas aledañas. Alli descubro un mercado gigante que ocupa cuadras y cuadras (las calles enteras). Puestos de vendedores ambulantes pero mas armados, con paredes y techito de nylons. Organizado y sin olores desagradables cuando uno se interna en esta muchedumbre. De hecho hay cada tanto casas que alquilan el baño a 30 centavos de dolar y resulta simpático ver los carteles que los promocionan tipo "WC aqui, El mas limpio..!" y cosas asi.
Continuando con estos puestos de vendedores, que venden ropa, zapatillas, muchos son de musica (cds y dvs truchos), pero estos estan bien equipados, se montan unos equipos que hay que ver como suenan eh. Por esto uno va caminando y siempre esta la música de alguno muy fuerte, lástima que en gral es chatarra digamos (sin ofender a nadie jeje) ¡Pero hasta había uno que tenía una super tele LG de pantalla plana! de esas que no vi a nadie que tuviera aún.
Aqui te venden lo que ni se te ocurre en forma ambulatoria. En las esquinas se grandes avenidas se ponen unos tipos con trajes que parecen de Formula 1 a vender tarjetas para el celular. En el metro se suben unos con un equipo de música que suena muy bien, en un bolsito al cuello, y van pasando los temas del disco que venden (trucho obvio) a un dólar.
En el Zocalo, pleno centro, en una de las calles hay joyerias, y en el espacio entre un negocio y otro (digamos terminando una vidriera y empezando la otra) se instalan con mesita y todo a vender, no se, cosas, hilos, lapiceras, cualquiera.
Un viejo se sienta en el piso con una balanza en frente y un cartel que dice "$10″. Otro, sin piernas, acostado en una patineta con volante y el tachito de monedas. Otro, frente a un negocio de ropa de vestir de hombres, vendiendo, pantalones de vestir de hombre!
¿Y los comerciantes de Neuquén se quejan? ¡ja! NAdie saca a los ambulantes, porque se juntan y arman protestas en seguidita: La vereda... ¡Es de los Mexicanos!
Con el Agua Incluída
En mi tercer día en México, busco algo para almorzar tipo 4 de la tarde, y entro. Que mejor que en un Mercado.
Un puesto que tenía el menú a 2,5 dolares estaba tentador. "Comida Corrida" le llaman aquí, e incluye sopa, plato principal con otro plato de arroz, y las tortillas obvio para armarse unos tacos. Ah, y el agua incluida. Bien dije yo. Resulta que el agua, no es una botellita de agua, sino una jarra con algún agua, es decir "agua de xxx" (en "xxx" pongan cualquier fruta, jamaica -una flor-, arroz -horchata-, etcétera)
En este caso me tocó "agua de melón".
Todo marchaba bien, hasta que mi boca empezó a sentir unas temperaturas adentro que parecia que no paraba de subir, hasta que cai en la cuenta, que el verdecito que le puse al taco no era "morroncito verde... ay que rico"; sino ¡¡¡un chile jalapeño crudo!!!. Entré a darle al agua de melón que daba calambre, olvidando por completo la regla número uno del viajero: "No beberás agua de la canilla".
Ahora se también que no sirve tomar agua, sino que sal, o algo salado, o los frijoles también ayudan cuando pica la boca.
Cuando ya no aguantaba mas, encima no podía ni comer el plato siguiente porque me dolía, pero estaba muerta de hambre... empezó a bajar y a los 10 minutos pues no sentía nada yo. Pero lo peor vino después, estuve como 4 días con retorcijones y yéndome por el inodoro por el bendito agua de melón... pues que lindo comienzo.
San Benito

Me bajo en la estación Zócalo del metro y encaro el Palacio Nacional para admirar, a boca semiabierta el gigantesco mural de Diego Rivera. Pensé por qué corno allá solo se ven esas pinturas de mujeres con flores y tal, y nunca algo asi: este mural muestra personajes de toda la historia de México, tan bien representados y distribuidos. El socialismo ocupa siempre lugares importante en sus murales, otro punto que me hace mas simpatizante del fulano.
Luego paso por el Templo Mayor, descubierto recientemente, un templo azteca a lado de la catedral. La Iglesia de Santo Domingo, Plaza Garibaldi, la Torre Latina, donde subo hasta el piso 37 para ver el DF desde arriba, el Palacio de Bellas Artes, la Alameda sin álamos, y luego llego hasta el monumento a Benito Juarez.
Benito es el héroe nacional. Importante para la independencia del pais, impulsó la separación de la iglesia del estado con su famosa Ley Juárez incluída en la Reforma. Pero tanto monumento y posterior adoración se le debe en parte a Porfirio Diaz (su sucesor) que mandó a construir monumentos y poner nombres de calles y esas cosas. Luego los libros de historia de la escuela hicieron lo suyo poniendolo como “el indígena que supo superarse y llegó a la ciudad, se educó y lucho por su país y los suyos” pero el pibe, en realidad salió renegando de su condición de indígena, es mas decía que los indios eran pobres por su propia estupidez.
Pero el pueblo se queda con el cuentito lindo y reconciliador de los libros de la primaria y no indagan mas. Igual que allá. ¿Cuándo recobraremos la capacidad de cuestionar que nos fue estratégicamente adormecida a los pueblos latinoamericanos?

Miércoles,19 de abril de 2006
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