Cuando me hablaron de esta película me dijeron: "es del director de Amores Perros". Y el director de Amores Perros se llama Alejandro González Iñárritu, pero claro, con ese apellido tan complicado no hay Cristo que lo recuerde.
Amores Perros me había gustado desde el momento en que supe que era una película mexicana, y no tanto por mexicana como por latinoamericana; además de eso, resultó ser una película muy buena.
Cuando a un director o actor originario de un país del tercer mundo se lo llevan a Yanquilandia pueden suceder (y es que han sucedido una de estas) dos cosas: o alza la bandera de los nuestros y usa la altísima plataforma estadounidense para mostrarle al mundo cómo estamos, o le vende el alma al diablo Sam y se forra de ese plasticucho que también sirve para meter comida al frizer. Piensen si no en Ricardo Montalbán o en Antonio Banderas.
En Babel se producen varias historias que luego confluyen - lo hemos visto con Altman y con P.T. Anderson: Una pareja estadounidense viaja ridículamente de vacaciones a Marruecos (pero a la parte más fea de Marruecos) y sufre un accidente; un pastor inculto y paupérrimo le hace a sus hijos un regalo inusual y peligroso; una empleada doméstica mexicana se queda sola cuidando unos niños muy rubios y gringos, y tiene que volver a México a la boda de su propio hijo. Una adolescente japonesa, linda y sordomuda no encuentra cómo llamar la atención de los muchachitos y de su indiferente padre empresario y viudo.
El nombre Babel nos sugiere que el foco de la película es la incomunicación que produce la diferencia no sólo de idioma, si no también de etnia, de cultura y de edad. Y a lo mejor haya sido ésa la primera intención de González Iñárritu, pero la impresión que no sólo yo me llevé es otra. Esa impresión es que la película indica que a los estadounidenses les pasan cosas horribles cuando salen de su país, especialmente cuando viajan a países del tercer mundo. Si Babel hubiera estado dirigida por un director estadounidense de tendencia conservadora, no me habría sorprendido el mensaje, y el enojo que mastiqué todo el camino del cine a casa habría sido una desazón de más de lo mismo. Pero, muchachos ¿de un director mexicano?
Concedo que tratándose de Iñárritu y de Babel el proceso de venta del alma a Estados Unidos es casi demasiado obvio, burdo y torpe... como a propósito. Es cierto que podría tratarse de otro mensaje oculto que sale del marco de la película misma y que debe leerse en toda la actitud del director, pero de ser así a mí se me escapa. Volviendo a la película y luego de tomar distancia, también podría interpretarse que las cosas malas que les pasan a los estadounidenses en otros países son provocadas y exageradas por los mismos estadounidenses, pero esta teoría me fue sugerida.
A pesar de no poder decir que la película me gustó, a pesar de no poder decir que la película es mala, aquí también voy a recomendar a los cinéfilos verla, porque instala el debate y porque adoraría tener más opiniones.
¿Qué vieron o verían ustedes en Babel?

Domingo,15 de abril de 2007
Cuadrito x Cuadrito
Tábanos molestando:(9)


