
Pizza con cebolla.
De este lado, los mozos atienden con premura sirviendo pizza chorreando mozzarela cara y la acostumbrada cerveza.
De aquel lado, ellos, vestidos de negro, disparan apuntando con sus largas armas.
De este lado, chin chin, ¡felicidades, buen viaje, exitos!.
De aquel lado bombas humeantes explotan a su lado.
De este lado sonrisas y charlas amenas... ¡ah jaja!.
De aquel lado los gases ya no dejan ver.
Me arde mucho.
Lo que separa a estas dos situaciones que viví casi en simultáneo es el fino vidrio de la pizzeria de la esquina.
Como en una pecera de un mundo de fantasía. ¿Qué pasaba en ese minuto por la mente de cada uno de esas personas que allí almorzaban?. Debí preguntarles.
Todo siguió hasta que los vieron tan "cerca" a los de negro, que temieron por su propia integridad fisica y empezaron a gritar que se detuvieran. En realidad alguien empezó y algunos se contagiaron... y se unieron. Con esta grandiosa cosa que es la masa crítica.
"¡¡Paren!!", "¡¡Asesinos!", "¡¡Paren!!" se escuchaba. Siempre desde la pecera claro. Allí no llegaban los gases malditos. Mi pecera. Mi protección. Primero yo, después yo, y después yo. Me cuido y me salvo.
Los gritos siguieron hasta que alguien que consideró que su conversación acerca del ringtone de su celular último modelo era mas importante que sus compatriotas que eran siendo corridos por la policia federal, a 10 metros de allí.
Entonces es ahi cuando interrumpen reclamando su derecho a un almuerzo "en paz". Después de todo ellos tiraron piedras para romper, se escucha decir.
Salgo en busca de la manifestación disgregada. La hora de trabajo había comenzado a correr, tic tac tic tac. Sé que cada minuto que pasa me será resfregado por la cara momentos mas tarde. Me uno a un ramal de la manifestación. Los minutos pasan. Qué hago, ¿llamo, voy, me quedo? ¿Voy en un rato? al final, se trata nada mas que de una marcha de repudio a la visita de Bush a la Argentina dirían mis colegas. Me quedo un rato mas.
Llego una hora mas tarde a mi puesto de trabajo archi-conectado con el ciber-mundo. Pero siento que en realidad es ahora donde me desconecto.
Ya no los escucho.

Viernes,11 de noviembre de 2005
Edito Reales
Tábanos molestando:(3)


