Escrita y dirigida por Woody Allen (lo que ya es cierta garantía), con un elenco casi completamente británico: Jonathan Rhys Meyers, Scarlett Johansson, Mathew Goode, Emily Mortimer (¡qué linda es!) y otras estrellas.

¿Dónde me acomodo?
La cosa es massomeno sasí: Chris Wilton es un jugador profesional de tenis que tuvo que dejar los circuitos porque simplemente no es lo suficientemente bueno. Para ganarse el pan, Chris da clases de tenis en clubes exclusivos en todo el mundo y, a pesar de ser muy buen profesor, él entiende esta ocupación como una derrota y dice querer hacer con su vida algo mucho más importante. Un día Chris toma como alumno a Tom Hewett, que tiene más o menos su misma edad, pero un millón de veces más plata. Se hacen amigos y Chris conoce a la familia de Tom, entre ellos su adorable hermanita Chloe, la que se enamora inmediatamente de Chris. Más allá de la gracia y la preciosa sonrisa, Chris ve en Chloe... el filón: si me acomodo acá, hago la plancha por el resto de mi vida. Aquí es donde el diablo mete la cola, cuando Chris conoce a Nola, una rubia muy atractiva y desprejuiciada, pero sin un mango como él. ¿Qué hacemos: me caso con la familia Hewett y me hago millonario, o me quedo con la rubia que me obsesiona y nos la rebuscamos?
Crimen y Castigo
Yo no he visto todas las películas de Woody Allen. De las que he visto, algunas me gustaron muchísimo y otras se han escapado a mi simple entendimiento. Dicho esto diré que ésta no parece una película de Allen: No la protagoniza, no es autoreferencial, y no hay mucho humor. Se trata de una trama muy reflexiva, que de una manera muy sutil y constante va oscureciéndose, haciéndose más densa. Mientras se envuelve cada vez más en su propia telaraña, el oportunista profesor de tenis reflexiona y argumenta contra su propia culpa, discute con su consciencia y postula que el destino de la vida de las personas depende en gran medida de la suerte, que un hecho azaroso puede cambiar el rumbo, como él mismo lo dice en un principio: "Hay momentos en un partido de tenis cuando la bola golpea el borde superior de la red y, por una fracción de segundo, se queda flotando en el aire. Con suerte, la pelota pasa al otro lado y ganás el partido. O no lo hace, y perdés." Los espectadores atentos a los detalles verán que no es casualidad que en una escena Chris esté leyendo Crimen y Castigo de Dostojewski.
Y al final...
Es común clasificar los finales como felices o tristes, abiertos, continuará, etc. Muchas producciones se afanan en lograr un final inesperado, y muchas veces arruinan el resto. En esta película el final es más complejo que las clasificaciones y hace algo que me gusta mucho: lo deja a uno pensando. Y uno se da cuenta que las situaciones de la vida real se resisten a la simpleza de finales felices o no. Lo que para algunos está muy bien, para otros es la ruina; lo que trae alivio y distensión podrá ser luego remordimiento y tortura. Otros nunca notarán alguna diferencia. ¿Cuántos finales felices, cuántos dramáticos nos rodean todo el tiempo?
La Conclusión
A mi me gustó mucho, ya se habrán dado cuenta. Cuando una película deja de lado la moda reinante del impacto visual y se apoya en un grandioso guión y actuaciones a la altura, el disfrute es más duradero. Los ilusos que confian en mi criterio mutante pueden ir yendo al videoclú a alquilarla, que no los voy a defraudar (con la ayuda del rusito Allen).

Lunes,21 de agosto de 2006
Videando Videos
Tábanos molestando:(6)


