RoC sE eNaMoRÓ dE lA ChIcA dEL aGuA

PARA MOJAR LA CAMA

La película se llama: La Dama en el Agua (Lady in the Water) Dirigida y escrita por: Night Shyamalán Protagonizada por: Paul Giamatti y Bryce Dallas Howard.

Cuando pregunté qué tal era La Dama en el Agua, alguien me dijo "tiene bien puesto el sello Shyamalán", comentario que me alegró, porque es un director que me gusta mucho. Pero un rato después me pregunté cuál es el sello, qué caracteriza a las películas de este muchachito indio.

Repasemos las películas que hemos visto hasta ahora (descontando la dos primeras, casi desconocidas y lejos del cine fantástico: Praying With Anger, un drama casi autobiográfico de 1992 y Wide Awake, una comedia de 1998): En Sexto Sentido un niño veia gente muerta y nos cacheteó con el final; en Irrompible (en mi opinión muy subvalorada) dos hombres adultos se reconocen como personajes de historietas; en Señales, unos extraterrestres malignos invaden el planeta y sólo los niños la tienen clara desde el principio; En La Aldea los habitantes de una villa rodeada por un bosque lleno de monstruos envían a una jovencita ciega a hacer contacto con el mundo exterior, otra vez la cachetada del final.

Fuera de las reincidencias más bien técnicas como planos, iluminación, etc, o el hecho de que en todas sus películas Shyamalán (como un moderno Hitchcock) aparece aunque sea unos segundos, se me ocurre que el nervio común de todas es el encuentro de la inocencia infantil con el mundo de los adultos. O visto de otra manera, se podría también decir que los adultos (personajes y espectadores) se ven forzados a revisitar las grandes emociones de la niñez: el miedo a los fantasmas, a los extraterrestres y a los monstruos escondidos en los árboles, o el querer ser un héroe de historieta.

Help!

En La Dama en el Agua, Cleveland Heep (un formidable Paul Giamatti) es el encargado de un condominio más bien modesto, que una noche encuentra en la piscina a una jovencita (Bryce Dallas Howard) muy inquietante que dice ser nada menos que una Narf, una ninfa del agua, un personaje de un cuento de hadas. Esta ninfa, aterrorizada, pide ayuda para comunicarse con un ser humano en particular, escapar de unos terribles demonios que la persiguen y poder volver a su mundo. Los habitantes del condominio, un conglomerado de minorías étnicas en la zoociedad estadounidense, van de a poco involucrándose en el drama de la ninfa, lo que provoca cambios dramáticos en la realidad de cada uno y que se replanteen las propias identidades. Que no se malentienda, no se trata de un drama donde los pobres y desvalidos descubren que unidos son más fuertes e importantes, no es una fábula moral sobre la amistad y la lealtad. El sentido va mucho más hondo: como en las otras películas de Shyamalán, se trata de reencontrarse con los terrores y los deseos que teníamos de pibes.

Como en las otras películas de Shyamalán, es difícil comentarla sin deschavar información que es necesario no conocer para disfrutarla. Escribo esta reseña como quien va pisando huevos. Digamos que la fusión entre la realidad y el cuento de hadas me recordó a La Historia Sin Fin, y aunque no me atrevería a definirla como de terror, hay una dosis generosa de saltos en la butaca. Pogámoslo de esta manera: ¿es posible terminar teniéndole miedo a los aspersores de riego?

Como siempre, recomiendo verla en-el-ci-ne. No hay como la pantalla grande, lo oscurito y el sonido envolvente para saborear los julepes. Esta película es una excelente oportunidad para sacar a pasear al pibe que tenemos adentro... del armario.

autorRococó HoraJueves,28 de septiembre de 2006
CategoriaCuadrito x Cuadrito comentariosTábanos molestando:(6)



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  • #1 ..··. Mariano ··..· 27/09 .·.. 10:55

    Rococó, se me ocurren dos cosas, la última es que usted es o bien psicólogo o en su defecto amante de la psicologia de Freud, de Jung no parece, ya que él era más místico. Y lo otro es que usted debe ser un escéptico con todas las letras.

    Me cuesta creer que este director este haciendo una gran obra pedagógica para que todos nos enfrentemos con los miedos de la niñez.

    Los escepticos siempre argumentan una cierta inocencia en los creyentes, que es la que posibilita creer cosas intangibles, y usted en su comentario lo encausa todo como si fueran "fantasmas", "miedos" de la niñez, irrealidades digamos.

    En ningún momento se le ocurrió pensar que él director quizá sí crea en todas estas cosas? Y que simplemente este contando historias sobre esas realidades... o creencias?

    Sin duda que estas cosas formaron parte de nuestra inquietudes de la niñez, y tal vez con más fuerza que en la vida de adultos, pero para muchos son realidades.

    Usted habla del pasaje de la niñez a la vida de adultos... de la fantasia a la realidad... Me parece que se equivoca. Estas cosas forman parte de la vida de muchas personas, y no nos pasa como usted supone y encausa como si fueran historias de la niñez sin resolver, o como si para vivenciar o creer en otras cosas uno tuviera que sacar el niño que tenemos dentro. No, para muchos, algunas de estas cosas son tan reales como la pantalla que usted tiene delante.

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  • #2 ..··. Miguel ··..· 28/09 .·.. 04:38

    Estoy de acuerdo con Rococó. Yo no soy jungueano ni freudeano, o tal vez sí, pero nunca me enteré. O no, porque en realidad los que tienen pensamientos psicologistas suelen ser demasiado absorventes y creen que la psicología es la GRAN CIENCIA que abarca la totalidad del pensamiento y el comportamiento humano y no es mas que una disciplina con algunos cientos de años que está aquí para explicar alguna que otra cosilla, como cualquier otra ciencia.

    ¿O la matemática no serviría para explicar esta película, por ejemplo?

    Si, serviría. Sin embargo -yo que la adoro- no saldré chapeando con que las posibilidades algorítmicas de encontrar una ninfa en la pileta de un condominio venido a menos es menor que la de imaginar que mi público sonreirá como niño cuando yo le cuente esa historia. Eso explicaría las cosas tanto más (o menos ) que Jung o que Freud.

    Así que Mariano, con todo esto no le quiero decir que estoy en desacuerdo con lo que usted postula, sino con COMO lo postula. Largue un poco el inflador de la psicología, que es una ciencia noble, pero no mesiánica.

    Que quiere que le diga, para mi Rococó tiene razón: Shyamalan te saca el chico maledetto de adentro. Eso no le quita la magia a la vida, ¿no?

    A lo mejor Jung era un niño, y nunca nos lo dijo.

    Adios a todos

    Me encanta el programa de radio (Barraza es otro niño maledetto o no?)

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  • #3 ..··. Un tábano tímido ··..· 28/09 .·.. 06:53

    Señor Mariano, tiene razón: mi novia es psicóloga Freudiana, lo que inmediatamente me convierte en un amante de la psicología Freudiana.

    En lo otro me voy a permitir disentir un cacho. No soy un escéptico con todas las letras, porque si lo fuera no disfrutaría de películas como estas maravillas que el buen M. Night nos regala. Si quisiera ir hasta el fondo, diría que no podría disfrutar de ninguna película: un completo escéptico diría, en el cine, que está mirando proyecciones bidimensionales en una pantalla donde un montón de gente pretende ser personas que no son.

    Pero, es cierto, aunque me gustaría entregarme enteramente a ciertas creencias, la educación y el entorno me han machacado desde siempre que mucho de lo que he creído cuando niño no es real. Entonces, para poder revisistar esas creencias, esas emociones tan queridas, elijo suspender la incredulidad, como recomendaba Coleridge. Y me atrevo a asegurar que esto le pasa a la mayoría de la gente.

    Se puede decir que, en cierto sentido, envidio a aquellos que creen incondicionalmente.

    Gracias por su opinión, de verdad me gustó mucho.

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  • #4 ..··. Rococó de rodillas ··..· 28/09 .·.. 07:55

    El de arriba soy yo, perdón por olvidarme de identificarme correctamente.

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  • #5 ..··. Uno con los pelos de punta ··..· 28/09 .·.. 07:57

    A mi me gusta tener miedo; siempre me gustó.

    De chico antes de dormirme veia los monstruos usuales: el que está abajo de la cama y te garronea, el que está en el ropero, el que sale de las paredes con sombras... tenía una pizarra donde yo de día dibujaba hombrecitos que de noche se movían solos. Los nudos de la madera de la puerta eran caras horribles.

    Ya más crecido fui perfeccionando la técnica de llevarme al borde mismo del abismo del terror absoluto. La naturaleza del miedo, con los años (contrariamente a lo que dicen los farmacéuticos) no ha cambiado en absoluto. Mis miedos de ahora no son la plata, que le pase algo a mis hijos, quedarme solo, ninguna de esas idioteces. Mis miedos siguen siendo monstruos, fantasmas, la posesión diabólica.

    Aprendan a parar de punta los pelos de la nuca, que una vida con terrores fantásticos deja chiquita a cualquier montaña rusa.

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  • #6 ..··. Mariano ··..· 28/09 .·.. 09:51

    En realidad vi dos de todas esas peliculas y la de la ninfa seguramente se ajusta mejor a lo que dice Rococo, que no la ví. Tampoco he visto jamás una ninfa ni un duende, pero creo en algunas otras cosas. Una mujer conocida es muy escéptica pero le encanta la literatura fantástica, parece que le gusta soñar secretamente con mundos mágicos, y como usted Rococo, envidia un poco a los creyentes. Un amigo también me lo dijo una vez. Antes fui muy ateo, después me hice agnosticos que es como el punto medio y ahora soy muy creyente, pero espero que la ciencia un día pueda medir y ver algunos fenómenos que hoy parecen inexplicables, mágicos o milagrosos. Después de todo... todo en el universo es energía positiva y negativa, aún nuestras celulas ¿entonces porqué no creer por ejemplo que alguién puede cambiar la polaridad de células enfermas con algún truco que la ciencia aún no conoce? Y eso pasa y lo conciderán milagro. Yo no, espero y me gustan las explicaciones.

    Y como dice "con los pelos de punta" nada mejor que hacer de la vida algo más fantástico y mágico. Pero soy más romantico que él, las peliculas de terror no me gustan.

    En determinados ambitos de creencias se los ve a los escepticos como ellos nos ven a nosotros, como niños. Y desde mi experiencia pude confirmarlo, cuando era ateo era como que en el fondo estaba enojado y peleado con el maldito creador, lo de siempre, no podía entender sus métodos.

    Gracias por contestar

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