
Fue una tarde común, una tarde más, o una tarde cualquiera (pueden echar mano de cualquiera de las tres alternativas para elaborar frases hechas).
Pero sin embargo ayer, lunes, algunas cosas fueron distintas durante la emisión radial de Efecto Tábano.
El conductor del programa habló, y los oyentes estaban muy -pero muy- atentos.
La primera que no le perdonaron fué cuando El Fer se referió al Nunca Más como “el informe sobre los excesos de la dictadura”. No pasaron muchos minutos cuando, aprovechando un tema musical, el oyente Miguel le acomodó los puntos sobre la íes por teléfono:
- Momento Barraza - lo paró de una el oyente - ¿Cómo que “excesos”?. No hubo excesos, ni errores. Lo que hicieron lo tenían bien planeadito.
Luego de un toque de suspenso (mandó la tanda comercial), el tábano al microfono dió a la razón a quien la tenía: el oyente. Pero como si no la gana, la “empata”, el conductor dijo que eso le recordaba al cantito de movilización “No hubo errores, no hubo excesos: son todos asesinos los milicos del proceso” y dijo que -en busca del uso correcto de las palabras- habria que recalcar que “aquí no hubo ningun proceso, fue dictadura. Y punto”.
Entonces reconoció en público que hay que ser cuidadoso al “bajar línea”, sobre todo cuando se trata de explicarle cosas a los chicos. Sin querer, había cometido otro error. Otro tábano con la oreja pegada al radioreceptor lo acomodó de nuevo:
- Barraza, "bajar línea" da cuenta de que para hablar de estas cosas estás saliendo de tu interior. Vivimos oprimidos, pensando que lo único que nos pasa es "lo nuestro".
De paso el oyente aclaró que eso de "empatar" una discución es poco feliz, estas cosas no son como el deporte, no hay que expresarlas en tñerminos de éxitos o derrotas deportivas.
El conductor, derrotado y la vez feliz por saberse afortunado con esta clase de radioescuchas, asumió una vez más su metepatez.
Casi sin dejarlo reaccionar de tantas sacudidas, Miguel, el que le aclarara anteriormente su “exceso” volvió a la carga con un pituquísimo aporte:
- Fer, como estoy plenamente de acuerdo con tu comentario quiesiera compartir una modificacion desde tu programa para que se aplique de ahora en adelante. Cada vez que cantemos en las marchas deberíamos cantar: “No hubo excesos, no hubo errores / son todos asesinos los milicos dictadores”.

No hizo falta que se encienda la luz de “APLAUSOS” en el estudio de Radio CALF-Universidad [1] para que todos lo hicieran estruendosamente. Hasta el conductor se conmovió con tamaña pituquez, aunque en un “susanesco” exabrupto preguntara si el cántico ya estaba instaurado en las marchas neuquinas (Fer, te queremos!).
Luego de la crónica ya entramos en confianza, mis estimados lectores. Y esto de la confianza sí que tiene que ver porque esa es la idea con la que Barraza se resarció. Las palabras que nos roban día a día. Como “confianza” [2], dijo.
Son palabras que se robaron. Que viciarion, vaciaron, escondieron o destruyeron; agrego yo.
Justicia, política, música y cultura. Deporte, belleza, trabajo y educación. Arte, verdad, valentía y seguridad. Periodismo, pueblo, humanidad y Maradona. Amor, historia, información y Che. Ecología, lucha, patriotismo y revolución. Modelo, juego, futuro y libertad. Paz, elección, sueño y victoria. Y etcétera. (etcétera).
¿Por que entregamos las palabras? ¿Le tomamos cariño a esta mordaza? ¿ Perdimos confianza en ellas? ¿Nos duelen, nos traicionan o nos asustan? ¿Ya no nos dicen nada o es puro prejuicio?
Dejandolos con la pica, me las tomo. Y recuerden al Eduardo cuando nos contó que...
En lengua guaraní, ñe’ e significa "palabra" y también significa "alma". Creen los indios guaraníes que quienes mienten la palabra, o la dilapidan, son traidores del alma. [3]

Martes,21 de septiembre de 2004
Edito Reales
Tábanos molestando:(5)


