01) Hendrix
Pasan las décadas. Colegas músicos y algunos críticos insisten en afirmarlo: este hombre bien puede ser es el sucesor de Jimi Hendrix. ¿Se referirán meramente a su técnica? Imposible. La de Vernon Reid no es la de Hendrix. O sí; pero camuflada en decenas de sonidos e influencias más. Tal vez se refieran al sonido global de Reid, su fiera intensidad, su ciclotimia sonora, metal y rosas. La sensación -en definitiva- de estar asistiendo auditivamente a la música de alguien que trabaja... sin red. Reid no será Hendrix en el partenón de los héroes/mártires del rock, pero con él comparte el riesgo y el vértigo de irse de paseo por las nubes de sus guitarras.
¿Sabían que a Reid se le ponen los ojos en blanco cuando está demasiado arriba de un solo? Se los juro. Estaba en primera fila las cuatro o cinco veces que sucedió el jueves pasado.
02) ¿Qué hay de su banda?
Esto es algo serio, porque pocas veces en mi vida pude ver a un grupo así. ¿Quieren que comparemos las cosas con Living Colour por ejemplo? Bueno, hagámoslo. Allí Reid era el tipo raro, rodeado de un bajista rock/virtuoso, un cantante talentosamente rock/correcto y un baterista rock/poderoso. Aquí el equipo es otro. Un equipo de alto riesgo.
A saber: En la delantera está Jason Kibler, alias “Dj Logic”, el tipo que desde las bandejas puede dispararte a John Lee Hooker cantando a capella, secciones de vientos soul o scratchear con la misma demencia con la que Vernon se incendia en solos hiper speedicos. Por el ala derecha aparece Taylor McFerrin (sí ... ¡el hijo de Bobby!), un rapper endemoniadamente neoyorkino, una caja beatbox humana, el tipo que es capaz de sacar un sequencer completo de su pecho, su garganta y sus labios. En el mediocampo está Latasha Nevada Digg, la dama vestida de patio público de Brooklyn y guerrera Sioux, la tipa que habrá de acariciarte y latiguearte en la misma canción, una y otra vez. En la defensa y con proyección permanente de ataque están apostados estos dos tipos: Pared Nickerson (¡¡¡por Dios... nunca un nombre estuvo tan bien puesto!!!) un tipo que desde el bajo te puede dar funk, soul, acordes distorsionados, arpegios increíbles, todo servido en una... pared. Con él trabaja Deantoni Parks, una bestia salvaje sentada a la batería. Su idea de la sutileza está por sobre encima de lo que nosotros conocemos. Lo sutil para él es fuerte. Lo fuerte... increíble. Falta el líbero, el hombre más impredecible de la banda. Ese es Leon Gruenbaum, el tipo que desde los teclados, los controladores midi, la melódica y desde ese extrañísimo instrumento que se ha fabricado con un teclado de PC roto le agregue coloraturas del espacio sideral a una banda que ya pareciera recién llegada desde otro planeta. El planeta Brooklyn.

03) CitySound
Yohimbe Brothers, todos juntos, son la representación sonora de una ciudad, NYC, quizás una de las más cosmopolitas del planeta. Pero ojo, que hay que hacer una salvedad: una cosa es el Yohimbe Brothers de estudio (el del ultradeforme Front end lifter o del más claro The Tao of Yo) y otra cosa es el Yohimbe Brothers en zona liberada: el escenario, donde te pueden entregar una versión mucho más hipnótica y dub de Smoke and dust dub, y en el minuto siete de una improvisación minimalista hacer que esa composición se transforme en Lively up ypourself de Bobby Marley. Yohimbe en vivo es una banda desatada, un ultraurbano grupo de juglares desaforados.
04) ¡Subversivos!
Yohimbe Brothers es una banda subversiva, en una canción soul suenan teléfonos y samples imposibles de descifrar. En una canción en la que se escucha una buena voz blues, esa voz sale del disco que te puso Dj Logic, y la secuencia electrónica sale del plexo del pequeño McFerrin. ¿No es eso subversión? Quien no termine de descifrar la clave de lo que aquí se dice debiera al menos escuchar la versión de estudio de Welcome 2 the freq show e imaginar como sonó durante cinco minutos más esa casi imposible canción en el escenario del Teatro Español. Porque Yohimbe Brothers es así: si te trata cordialmente con un hip hop hijo del soul como Tenemental, luego habrá de arrancarte la cabeza de un puñetazo con una porción del más pesado heavy-dark-beastieboyano como TV.
Yohimbe Brothers es dulzura latina y mensaje (No pistolas, donde Reid no teme ser Carlos Santana por unos segundos) y es cultura atonal y electrónica (Innerspin, una composición... sin palabras)
Asumir el riesgo, subvertir y maravillarte son tres rasgos esenciales de una banda absolutamente original, los Yohimbe Brothers, esas siete personas que dejaron boquiabiertamente conmovida a una audiencia que -tras dos horas de música increíble- se retiraron susurrando por lo bajo: “tremendos los tipos, ¿no?”


Sábado,19 de noviembre de 2005
Lo vimos
Tábanos molestando:(7)


