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MI CASA Y YO

NOTA: La realidad y la fantasía se complotan en la vida de nuestro personaje sin llegar a arruinarle la vida. "El hombre es un animal dócil" y nuestro personaje lo es, "el hombre es un animal de costumbres" y nuestro personaje se acostumbra.

Esa docilidad y ese acostumbramiento ponen en evidencia lo patético, lo triste y lo humano en el relato.

Esa noche volvía de un pequeño happening celebrado en el salón de los bomberos voluntarios. No recuerdo muy bien, (no porque haya estado ebrio, sino porque no estaba sobrio), pero podría jurar que se trataba del cierre de campaña de un candidato a intendente. Y si no fue eso, lo más probable es que haya sido una descomunal orgía.

Lo cierto, y de esto estoy seguro, es que volvía y que volvía a mi casa (aunque no estaba tan seguro de dónde estaba mi casa). Tal vez ella también haya salido.

En ese deambular por la calles que ya se estaba tornando perpetuo, vi, con el rabillo del ojo que mi casa doblaba la esquina. Inmediatamente, me saque los zapatos y los pantalones, (debió haber sido una orgía), y comencé a seguirla sigilosamente.

Siempre tuve la firme convicción (no, ya me acorde era un cierre de campaña) de que en esas noches en las que salía en busca de unos tragos, de alguna chica y de algún cachetazo, Mi Casa, talvez por celos, talvez por bronca o por lo que fuese, se iba, salía ella también y antes de yo regresara, ella retornaba a su lugar de siempre fingiendo ser un inmueble como otros.

Me oculte tras unos arbustos (en realidad me caí) lo que le sirvió, a ella para ganar unos metros de ventaja, y a mi para vomitar. Cuando por fin pude ponerme de pie la vi correr. Y yo la deje correr. La deje correr, mitad por que no quería que supiese que había descubierto su pequeño secreto, y mitad por que si apenas podía caminar. Corrió tanto que en la neblina que precede a la mañana la perdí. De repente encontré. Estaba allí, en el lugar de siempre, durmiendo, o fingiendo, da lo mismo. Era Mi Casa.

Entré como si nada hubiera pasado, ella me recibió con la misma actitud.

Esa noche ambos hicimos un pacto silencioso: ella fingió que yo no sabía nada y yo, que nada había pasado...

autorSantiago Puñal HoraViernes,21 de octubre de 2005
CategoriaFiccionarios comentariosTábanos molestando:(0)



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