
El director de esta película del 2006 se llama Florian Henckel von Donnersmark, por lo que a partir de ahora le vamos a decir "El Director" para no agotarnos (pero en el barrio le dicen El Bocha Donnersmark), y ésta es su quinta película desde 1997.
Actores hay unos cuantos, pero vamos a a nombrar los protagonistas: Ulrich Mühe, Sebastian Koch y Martina Gedek. Yo tampoco los había escuchado nombrar antes, y si ven la película se van a sorprender (como yo) porque son en realidad muy buenos.
La historia es la de Hauptmann Gerd Wiesler (encarnado por Mühe), un agente de la Staatssicherheit, la policía secreta del estado de Alemania Oriental; y es que la historia nos sitúa en la Berlin del muro, precisamente en 1984. Wiesler, decíamos, recibe la orden de espiar a Georg Dreyman, un escritor sospechoso... de ser demasiado leal a la ideología socialista: ¿cómo es posible que un artista no cuestione al Estado?. Durante su misión de espionaje, basada principalmente en escuchar todo lo que se dice en la casa de Dreyman, el agente Weisler reconoce en la vida de los demás las cosas que no existen en la propia.

La situación de lugar y tiempo nos remite inevitablemente a Good-Bye Lenin, pero a los pocos minutos nos damos cuenta de que ésta se toma mucho más en serio el estado de las cosas bajo el régimen socialista de Alemania Oriental: nadie puede decir lo que piensa, y quien no dice nada también es sospechoso; todo el mundo puede estar siendo escuchado, incluyendo a los que escuchan, todas las palabras pueden condenarnos, un gesto puede hacernos desaparecer. También es inevitable ver en nuestra anterior dictadura un reflejo de esta Alemania... tampoco es para tanto: La Vida de los Otros resiste elegantemente la tentación de revolvernos las tripas con imágenes tortuosas o el manejo de la culpa. Esta historia es más sólida y presente: es una historia donde cada uno mide los valores de lo que se hace o se deja de hacer, es una historia donde inmediatamente pueden observarse las consecuencias de cada una de las decisiones tomadas en un escenario donde ninguna decisión es fácil. Es como caminar en una cristalería o en una cuerda floja. Es una historia de conciencia. Y no está mal, eh: que una película de allá lejos y hace tiempo nos invite a mirarnos para adentro.
Y así como no es graciosa, pero tampoco un revolcón por el espanto, así es toda la película: parejita. Sin estridencias, sin timidez, pero manteniendo (y aumentando) el interés a través del desarrollo de la historia y coronando el final con una licencia de discreta emoción.
Conclusión A mi la película me gustó mucho desde muchos aspectos: la crítica al terrorismo de estado, la profundidad de la historia, la excelente dirección, las justas actuaciones... es para aplaudir la de Ulrich Mühe: perfecta cara de piedra para ocultar los sentimientos, pero dejando, en los momentos adecuados, que algo se le escape por los ojos. Especial para verla con los adolescentes que nacieron luego de la caida del muro y que solo conocen una Alemania. Eso si, bánquense luego las preguntas.
De postre les va una cancioncita alusiva:
Rococó
Domingo,9 de septiembre de 2007
Videando Videos
Tábanos molestando:(2)
Es una pelicula hermosisima...de hombres y mujeres y sus reacciones y sus verdades bajo ciertas circunstancias...el final, conmovedor. Ulrich Mühe fallecio hace poco de cancer.
[Molestá con algo]La muerte me tiene las bolas llenas...
[Molestá con algo]