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La Felicidad. ¿A quién se le puede ocurrir tal cosa? La Felicidad es un deseo egoísta. Es un proyecto asesino.
Mi Felicidad mata personas, les quita el dinero a los demás, mi Felicidad me consume, me abstrae, me deshumaniza, mi Felicidad hace llorar, mi Felicidad me hace codicioso y por mi Felicidad soy capaz de todo.
Claro que nadie habla de ese tipo de Felicidad. Con razón es que todos parecen tan felices. Es algo tan simple... ¿Cómo no ser feliz? Tenemos todo lo que siempre hemos querido: Internet para enterarnos que pasa en el resto del mundo, celulares para comunicarnos con nuestros seres queridos, TV por cable para informarnos, auto para ir a cualquier lugar, tenemos salud, dinero y amor... como dirían los españoles: menuda mierda todo esto.
Con Internet nos enteramos de todo, pero no podemos hacer nada. Si no puede frenar a la muerte no sirve para nada. Los celulares son efectivos, solo que no todos nuestros seres queridos están vivos, y con los que nos comunicamos rara vez se encuentran a diez cuadras de casa, cuando no están en la misma habitación. Si no pueden trascender a la muerte no sirve. La TV cuando no miente informa, pero no nos da conocimientos. Ni de esta vida, ni de ninguna otra. Los autos nos llevan... ¿pero a donde? ¿para qué?
Tenemos salud, dinero y amor: Salud para disfrutar de todo esto, dinero para poder tener todo esto y amor para poder compartir todo esto... menuda mierda...
La Felicidad es dañina. La Felicidad no quiere que sepamos. El que sabe no puede ser Feliz. Pregúntenle a los que saben. ¿No dijo alguien por ahí que lo importante no es saber, sino saber el teléfono de quien sabe? Esa es la formula de la Felicidad: no saber.
Saber me pone triste

El que sabe vive en la tristeza, busca la tristeza, ama la tristeza, por que la tristeza cobija a la meditación que es madre de la sabiduría. El triste se compadece de Los Otros, padece lo que padecen Los Otros, y sufre cuando sufren Los Otros. El triste es solidario, el feliz es egoísta. Claro que la sabiduría no sirve para nada, y eso es lo más triste.
Así las cosas amigos, no busquen la Felicidad, no quieran ser felices. Busquen los grises, no se obnubilen con la policromía ficticia de la felicidad. El que sufre no tiene techo, el feliz no tiene piso. El que sufre, sufre por que sabe. El Feliz, es Feliz por que no sabe. Les deseo que sufran mucho y que jamás sean felices.
Atte.
Santiago Puñal


Martes,6 de septiembre de 2005
Ficcionarios
Tábanos molestando:(3)


