El Cuerpo
En la mañana del lunes, la madre y sus siete hijos se sentaron a desayunar en la alrga mesa de la cocina. Era tradicionalmente el momento en que la familia ponía sus asuntos al día.
Pero un silencio extraño pesaba en el aire.

Jeitosinha sondeó cada rostro, buscando en alguno de ellos una señal que indicase quién había escondido el cuerpo de Ambrósio. Era más que evidente que el padre no había vuelto a casa la noche anterior, ¿por qué nadie parecía estar preocupado?
Disimulando el nerviosismo, la rubia se animó a preguntar a su madre
¿Papá no volvió de pescar?
No, querida - respondió Marilena - llamó ayer diciendo que se cayó un puente y que no puden salir de la villa a la cual fueron a pescar.
¿Era la voz de él, estás segura?
Que pregunta... claro, hijita. Se escuchaba muy mal, habia mucho ruido en la linea, ¿pero quién más iba a ser si no?

Arlindo, el celoso hermano mayor, esbozó una sonrisa enigmática, que Jeitosinha captó inmediatamente, como un indicio de culpa. “Si, fue Arlindo. ¡Sólo pudo ser él!”, pensó la blonda. “Arlindo siempre desconfió de mi, nunca perdonó a papá por el cariño que me tenía. Él sabe, de alguna manera, que fui yo quien mató a papá y seguramente borró las evidencias... pero ¿para qué, por qué escondió el cuerpo en vez de entregarme a la policía?”.
Las preguntas atormentaban la mente confundidad de nuestra heroína rubia.
Volvió a su cuarto, se tapó la cara con la almohada y comenzó a llorar bajito. Al principio lloraba de miedo, por lo confuso de toda la situación. Pero luego el dolor se fue transformando en tristeza, y Jeitosinha comenzó a llorar por Bruno, por la angustia de no tenerlo más a su lado. Recordaba las manos de su amado recorriendo su cuerpo... sintió un escalofrío y una ola de excitación de sólo imaginar el toque suave de sus dedos.

Justo en ese momento, Arlindo abre la puerta abruptamente. Jeitosinha alcanza a enjuagarse las lágrimas, pero no logra ocultar la bestial erección.
Ajá.. ¡¡¡Yo sabía!! - Gritó triunfal su hermano, mientras una descarga de adrenalina hacía desaparecer el bulto comprometedor.
¿Conseguirá zafar Jeitosinha de esta situación? ¡¡¡¡No se pierdan el próximo capítulo!!!!

Sábado,18 de junio de 2005
Ficcionarios
Tábanos molestando:(2)


