
Entusiasmado sí, pero tranquilo, y con su nuevo disco en la calle.
Así encuentra el primer trimestre del año a Iván Noble, un tipo que del estereotipo del front-man de banda de rock argenta de estadios -en los noventa del siglo pasado- ha mutado en una suerte de rara avis dentro de la escena musical de este ispa.
"Intemperie" es la placa que está presentando por estos días en Capital y muy pronto en gira por el interior. Un discxo suavecito producido por Sufián Cantilo, hijo del legendario Miguel y también productor del último disco de su viejo.
Entre ambos cocinaron un sonido tal vez menos pomposo que en ocasiones anteriores, un sonido más acorde a la personalidad de contador de historias de Noble. Ese sonido ha entusiasmado a más de uno que había dejado de visitar la casa musical de Iván, e inclusive generó entusiasmo en algunos críticos que se atrevieron a definirlo en trazos del tipo: "Si hay algo que Iván sabe, es pintar mapas tristes con crayones urbanos: casitas lunfardas que si no fueran acústicas olerían a tango".
Bueno, pues nosotros -tan a la intemperie como él- llegamos al estudio sin la producción previa que habíamos preparado la semana anterior, en el día en el que nos habían prometido la nota con él. Solo nos restó confesárselo y comenzar a charlar desde cero, sin tanta producción mediante. El resultado es el que está aquí mismo. Que lo disfruten:
Fernando
Miércoles,4 de abril de 2007
Preguntas como balas
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