
Su trabajo es durísimo, pero lo llevan a cabo con garra, mucha garra.
Nosotros, de viaje por Ushuaia, su tierra originaria, comentábamos que nunca habíamos visto una lucha así: Porque aquí -en Neuquén- conocemos la lucha de nuestros hermanos Mapuche, que es dura y es justa, pero siempre está expuesta a las dentelladas de la injusticia imperante.
La lucha del pueblo Selk’nam es como la lucha Mapuche, pero más dispar en el siguiente sentido: los Selk’nam deben luchar a cada minuto con la aniquilación total de la cultura, el idioma, al filosofía y la religión de su propia raza. A diferencia de otros pueblos originarios de Argentina y América, los Selk’nam no cuentan con comunidades establecidas, no poseen la ventaja de vivir siquiera en sus propias comunidades. Los Selk’nam están atomizados, desmembrados casi por completo. Sus raíces están casi barridas por completo por la cultura europea/occidental.
Contra esa adversidad total cada día avanzan con el fuego de su cultura las hermanas María Maldonado y Margarita Maldonado. Abrazando a sus hijos, nietos y bisnietos. No solo poniendo al tanto a la sociedad no Selk’nam acerca de su existencia como raza; sino también rescatando a sus propios descendientes de la desidia de “no querer ser” a cambio de “pertenecer” a esta sociedad Nintendo/Sega.
"Con el tiempo el insepulto Wot’n (cadáver) se transforma en polvo del viento, el más poderoso JoOnn de la tierra del Ona, y en lugar de silencio del olvido, el viento con su fuerza-poder renueva los emblemas de la muerte violenta del Ona".
La reivindicación y reconstrucción de su cultura es durísima, porque la sociedad toda está tratando de “disecar” esas creencias y esa cultura. Nos queda cómodo considerar la cultura Selk’nam como un mero acto extinguido. En una excelente nota realizada en agosto por nuestro compañero Rubén Darío para el periódico Tiempo Fueguino, las hermanas Maldonado y otros representantes del pueblo Selk’nam, hacían notar esa necesidad de museo que tienen los medios y la sociedad en general de sepultar para siempre a su raza, considerarla muerta, no padecer más la culpa de haberla querido barrer.
“En un documento perteneciente al archivo de las Misiones Salesianas con el título Síntesis de las familias indianas, la letra manuscrita, vacilante pero legible del cacique Julio Leguizamón, dice: Campamento Shenen, 5 de julio de 1922. Finaliza: Son total 158. Es decir que en 1922 el pueblo ona contaba con 158 personas. Se habla de aquellos onas y de la última "ona pura" que murió no hace mucho: Virginia Choinquintel, muerte registrada en diarios locales y nacionales. Es entonces que la gente de la comunidad indígena y en este diálogo con Entrelíneas, las hermanas Maldonado y Norberto y Horacio Vera -padre e hijo- ellos también descendientes del pueblo ona, se preguntan: ¿Qué significa "puro"?. Y no es ésta una cuestión superficial, es una cuestión de sangre, de raíces y de identidad. "Si ella fue la última ona, nosotros ¿qué somos?. ¿Acaso se puede discriminar en medio ona, en un cuarto de ona? Los descendientes del pueblo de Selk’nam y de distintos pueblos originarios, a lo largo y ancho del país, están y quieren reconstruir su cultura; pero por sobre todo como dice Antonio Norberto Vera -el más anciano de la comunidad con sus lúcidos 82 años- "queremos que la gente si no nos aprecia, que nos respete, que sepan quiénes somos y que todavía existimos"
Te dejamos con las dos partes de esta entrevista que le realizaron a las hermanas Maldonadonuestros compañeros Eli González y Fernando Barraza. Al corazón te apuntamos, pero no dejes de lado la mente.
Primera parte
Segunda parte
De postre te dejamos la pronunciación firmada en Ushuaia por representantes de los pueblos originarios de la isla más austral del planeta. Allí también anduvieron “metidas “ las hermanas Maldonado...
LA RAZA ONA SE RESISTE AL OLVIDO
“Aquí estamos y queremos que nos respeten”
Domingo, 17 agosto a las 02:21:02
El grupo Sicuris Jacha Marka solicitamos a la comunidad de Tierra del Fuego, en la proximidad del 12 de octubre replantear la evocación del Día de la Raza, por reconocer esa fecha como el inicio de la fatal usurpación, destrucción y aniquilamiento de toda nuestra gente, de nuestra propia cultura y de todos los pueblos nativos de América, culturas que aún hoy, a pesar de todo el esfuerzo prodigado, no podemos reconstruir totalmente. "Con el tiempo el insepulto Wot’n (significa cadáver) se transforma en polvo del viento, el más poderoso JoOnn de la tierra del Ona, y en lugar de silencio del olvido, el viento con su fuerza-poder renueva los emblemas de la muerte violenta del Ona". Esa fuerza del viento ha sido capaz de penetrar en cada célula de nuestros cuerpos; y es quizás por eso que los convocamos a reconsiderar el 12 de octubre como fecha de: "La no-evocación del genocidio/gentecidio de los aborígenes americanos diezmados por conquistadores y colonizadores, garantizando la libertad de los pueblos, evitando que vuelva a suceder. Y el no festejo de delitos de lesa humanidad". Como tan acertadamente lo sintetizaran Victor Heredia y Mercedes Sosa, en este artículo que se publicara en el año 93. "Es injusto hablar de festejos cuando toda América sufrió un verdadero genocidio. Basta de desdeñar nuestra historia y nuestra cultura. ¡Es difícil el planteo! Cuando hoy mismo nuestra cultura, a través de todos los medios, sigue siendo avasallada por otras extrañas. Pero, basta de permitir que a nuestros hijos se les enseñe primero a dibujar una columna griega, mientras ignoran totalmente cómo son las guardas mapuches". Porque es hora de reivindicar a los verdaderos a los verdaderos dueños de estas tierras y enmendar el 12 de octubre, transformándolo en un tardío pero justo y respetuoso homenaje a nuestros antepasados. Por eso decimos basta, por eso pedimos que nos acompañen en este llamado: ¡Sí a la vida, no a la muerte!.
Norberto Vera, Horacio Vera, Margarita Maldonado, María Maldonado, Nicolás Soriano, Lucrecia Soriano y Edgardo Quisver


Lunes,7 de noviembre de 2005
Preguntas como balas
Tábanos molestando:(5)


