
El grupo de teatro de calle El Ramo del Aire de Neuquén, dará una nueva función de su obra “¡Estalla, Silencio!”, él próximo 24 de marzo a las 18 hs., en el Patio de la Memoria de la ex ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada) en la ciudad de Buenos Aires. La obra, dirigida por Cecilia Arcucci e Isabel Vaca Narvaja, fue concebida a partir de una convocatoria de la Asamblea por los Derechos Humanos de Neuquén y Río Negro, y estrenada en octubre del año pasado en nuestra ciudad, en la calle donde se desarrollaba el juicio a los represores de la dictadura militar. Luego fue llevada a diferentes barrios de Neuquén, a la Universidad Nacional de Comahue, a la fábrica bajo control obrero FASINPAT y también a la vecina localidad de Cutral-Có.
Precisamente, la temática de “¡Estalla, Silencio!” se centra en la oposición entre los sueños e ideales de la juventud y la muerte de los mismos en manos del terrorismo de Estado. De una manera simple y contundente, el espectador puede apreciar una síntesis de lo que fuera la página más siniestra de la historia de nuestro país.

La calle es el ámbito de la acción, es allí donde los jóvenes expresan su amor y sus ideales, y es también allí donde son “cazados” por los monstruos de la dictadura. Y finalmente, será también en las calles donde las valientes Madres se atreverán a reclamar, a buscar, a acorralar con su pacífica tenacidad a los mismos militares que les arrancaran a sus hijos y a sus nietos. Los zancos, los trajes de colores contrastantes, los instrumentos, los títeres, el fuego y las canciones, todo se combina para dar lugar a esta propuesta que impacta estéticamente y “emociona hasta la extenuación total”, según expresara Osvaldo Bayer , espectador de la función brindada en FASINPAT (ex Fábrica Zanón) en el mes de noviembre de 2008.

"Y de repente entran en el amplio galpón seres vestidos de negro en altos zancos. Son los artistas del Teatro de la Calle, que representan la obra Estalla el silencio. Los seres en negro, en zancos y con armas desde arriba, y los jóvenes que luchan por un mundo mejor, de blanco, con libros y volantes. Aparece, también, el amor, en un balcón, con una Julieta que espera y un Romeo que la mira desde abajo con flores y la rodea de versos. Pero de pronto, por el balcón se asoman dos caricaturas uniformadas, siniestras. Uno ordena y el otro obedece a gritos. Se inicia así ya, en el escenario, el fin de la juventud y su amor. Ese fin es patético. Emociona hasta la extenuación total. Los movimientos de la desesperación, de la tortura, la más cobardes de las ferocidades y cobardías. El terror uniformado como método del poder absoluto. La muerte contra la vida y el amor. Un ballet trágico, desconsolador. Pero por la calle ancha aparece una mujer con la cabeza cubierta con un pañuelo blanco. Y levanta un enorme retrato de Julieta, ya desaparecida.
Fin. La emoción sólo permite el silencio. Los actores no salen a agradecer, queda sólo allí la Madre, elevando infinitamente el retrato de su hija.
Ni Chéjov habría podido mostrar así la “muerte argentina”. La desaparición y su “obediencia debida”.
Los obreros se mantuvieron de pie, los demás espectadores no hicieron ningún movimiento. Nadie se movió. Hasta las máquinas parecieron guardar silencio".
Miércoles,18 de marzo de 2009
Preguntas como balas
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