
El hostel de Leon tenía una onda encantadora verdaderamente, que no daban ganas de irse de allí, y el pueblo muy especial, la gente, conocí gente enseguida y cada día había algo que hacer al día siguiente, que la fiesta del viernes, que estuvo buenísima, con un grupo en vivo tocando folclore latino, luego llegó el mundial y ya pues me quedé a ver el partido del sábado de Argentina y tal. Me pasaba el día entre charlar con gente del hostal, Reyna, una nicaraguense simpatiquísima que trabajaba allí y quizo enseñarme billar, o mirardo algún partido de billar que siempre había algunos fanáticos jugando, o recorriendo el casco histórico, un poco de internet, un cafecito por aquí, otro por alla, muy relajada.

En el bar del hostel propiamente conoci a Toni, un español que anda recorriendo también centroamérica, y quien seguirá presente en muchas otras páginas de este diario ya que seguimos viajando juntos por ahora.
Luego cayó una tal Laura, otra española, andaluza también ella, majísima, pero lo que se dice majísima, a los 2 minutos nos estabamos descostillando de la risa ahi en el bar a no poder parar cuan grandes amigas. Pues como que me estoy haciendo de unos amigos europeos aquí que no me los hice en 8 meses viajando por Europa.
El domingo retomé la ruta, ahora rumbo a Granada, al sur siempre para ir bajando, una ciudad histórica con el centro colonial de casas de colores impecables realmente. Es un lugar de paso para poder cruzar a la Isla de Ometepe en el gran Lago de Nicaragua.

Granada si bien una ciudad importante no es muy grande, y es tranquila mismo por la noche, quizás en León hay mas movimiento y vida nocturna. Tiene una plaza amigable, con movimiento, puesticos de comida típica, que la gente come parada allí al plato, o servida en chalas de plátanos, a saber: Arroz con frijoles revueltos o sea el famosos gallo pinto centroamericano, carne asada, un poco de repollo rayado y unos platanos maduros fritos. El repollo es infaltable, lo usan siempre (desde Honduras a Costa Rica) hasta la los plátanos que compras en la calle le agregan . Luego de 3 días te hartas de comer repollo! Para el desayuno aplican a eso una variante, y comen el pinto con queso y huevos en vez de carne.
Al otro dia me encontré con Toni en la mañana que venia llegando de Leon, se instaló, nos tomamos unos cafés gratis que había en el hostel y a recorrer un poco.
Sin mucho que hacer allí salimos para la isla de los volcanes: Ometepe, que tiene dos gigantes volcanes que ocupan toda la isla casi. Alli al llegar, antes de movernos decidimos alojar ahi mismo en el pueblo donde llega el ferri (es mas nos quedamos en un hotelito a 100 mts del ferry) contrario a lo que indican las guias de viaje. Pues resultó luego que nos sentimos muy a gusto y ahi nos quedamos los siguientes días.

Moyogalpa es un pueblito mínimo, donde casi no hay turistas, y a las 9 de la noche cuesta encontrar donde comer porque cierran tempranisimo.
En esta isla se respira un ambiente tranquilo, la gente relajada, sonriente, abierta, donde uno al minuto esta hablando con todo el mundo. Mantienen una economía básica que funciona y todos la pasan sencillamente pero sin pobreza extrema. Se manejan mucho en bici por la isla, que tendrá una veintenea de pueblitos alrededor de los dos volcanes.

En la noche tuvimos el privilegio de por ser viernes visitar la disco del pueblo, que es un lugar enorme, con una barra gigante, dos mesas de billar, mesitas, afuera la gran pista que parece de patinaje, techada y con luces y esferas de espejos. Mas mesas con japalas al costado, un lugar como para cientos de personas. La duda era si lo llenaban eso alguna vez, que si que si! nos respondieron los del lugar, pero los viernes y sábado. Pues el viernes igual seriamos unas 50 personas, de todas las edades y un ambiente medio familiar, música de todos los estilos, algunos bailando, otros solo bebiendo, otros con el billar y ya...

8:05 entraba yo en el bar de Francisco, que no es mas que el living de su casa, para ver el partido segun quedaramos el día anterior. No fui mas temprano porque como en Nicaragua conectan la transmisión a veces empezado el partido ni me preocupé, pero la cosa que ni bien encendió la tele ya ibamos arriba!!. Seis gritos se escucharon ese día en la isla, mios solamente me atrevería a decir, porque no habia muchos mas argentinos por allí.
En estos países tan pocos futboleros la gente elije un país a quien irle, en general estan con Brasil, algunos con Argentina, y unos pocos elijen algún país europeo, como alquel nica que gritó el gol de Alemania pero con unas ganas que yo dije ostias y a este que le pasa de donde le sale lo aleman! ??
Luego del ferry de vuelta a Rivas cojimos un bus a la frontera. Nuestro destino final era una nueva capital del mundo: San José.

En la frontera se largó el diluvio, nos mojamos porque encima habia que caminar mucho por lugares no señalizados asi que como locos preguntando bajo la lluvia.. “disculpe, sabe ud donde corno debo ir ahorita para que me sellen el pasaporte y poder irme?”
Un bus directo que justo salía a esa hora desde la frontera nos dejó a buena hora en San José, tipo 4 de la tarde, cuando ya la exitación que se siente al entrar en un nuevo pais corría por nuestro cuerpo, digo “nuestro” porque a Toni le sucedía lo mismo.
La primer impresión de la ciudad fue mas que buena, íbamos con la idea de una ciudad probablemente fea, ruidosa, sucia, etc, y nada que ver: Limpia, fresca además por la altura, rodeada de montañas con el toque que esto le da a las grandes ciudades, ordenada, sin vendedores atiborrando todo, tranquila, gente amable. Una peatonal que recuerda a Florida. Un teatro que parece un Colón en chiquitito.
Muchos nicas vienen en busca de mejores sueldos, y como hay tantos, los tikos no los quieren, los discriminan y los tratan mal (mmm me suena conocido esto...) y por ende, no los pueden ni ver los nicaraguenses a sus vecinos.
Los buses no llevan el clásico “asistente” colgando de la puerta y a los gritos levantando gente. Nadie grita desde el fondo del bus “Baja!” para que el conductor pare, sino que desde su asiento jalan una soga que toca un timbre y ya (esto lo había visto unicamente en USA y Europa).
Y con el pasar de las horas empecé a sentir algo raro, sin saber qué era exactamente, pero que luego descubrí: Sentía que me había ido de centroamérica...

Pues como para arrancar, luego de un cafecito por ahí, infaltable ante la ausencia de unos mates, disfrutamos con Toni de un poquito de Mozart, escuchando a la Orquesta Filarmónica de San José, con el Coro Polifónico (unas 100 personas aprox) que hicieron el Requiem y no necesito explicarles la emoción del momento: escuchar ese coro... y encima Mozart.. Se me pianta un lagrimón, el coro es algo que extraño tanto que duele.
Ligamos las entradas de arriba por supuesto, pues Harold, mi amigo del club no podía ir. En el intervalo una copita de vinito blanco no se hizo esperar. Allí en el jardín florido del Teatro, entre todos los “cultos” charlando delicadamente al rayo del sol que calentaba lo justo.
De allí, improvisamos un city tour por la ciudad con un planito que marcaba algunas cosas que ver. La catedral ni fotos merecía. En sí no grandes construcciones ni nada en especial (el parque Nacional era precioso en verdad) pero lo agradable aqui creo que es el ambiente en si.
En la noche, como no podía ser de otra manera con Toni, salimos y caimos en un pub gay donde festejaban el día del orgullo, donde vi cosas... llamativas digamos, cuanto menos para mi. Allí probamos la cerveza tika negra “Bavaria”: muy buena!
Desde la Terminal Caribeños cojimos un bus que nos llevaba directamente a Puerto Viejo, en el Caribe Sur del país. Pues como quería visitar un par de puntos en este país pensé que un poco de Caribe nuevamente no vendría mal.

Puerto Viejo es un pueblito super pegado al mar, muy loco, muy turístico, muy rastra también y con gente algo excéntrica. Ideal para surfistas, y con una selva que llega casi hasta las olas.
Verde frondoso, espeso, oscuro. Las matas son todas grandes, altas, de grandes hojas, no hay planticas ahi pequeñitas, todo crece mucho: Enredaderas, helechos, pasto, palmeras, plátanos, mangos, matas con flores rojas, blancas. Aromas. Y animales: cangrejos, blancos, rojos y azules. Mariposas de todos los colores. Pájaros. Monos. Lagartijas. Insectos. Hormigas. Un contacto con la naturaleza que vámos, de aquellos.
Un lugar como el que sé que muchos sueñan, pero no visitan por el mito de que ir al caribe es para gente de plata.
mumm
Jueves,17 de agosto de 2006
La importancia de llamarse inclasificable
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