
Llego a Ezeiza tipo 2,30 de la tarde, despues de desayunar en un típico cafe de buenos aires de esos de hace 40 años, en Palermo, con una amiga que como queriendo que me lleve las últimas noticias de nuestro pais, me leia el diario.

Paso el checkin, luego la puerta de control, y ya sali de Argentina. Pero tampoco entré en Bolivia, o sea que no estoy en ningun lugar, pienso de repente. Camino entonces por el bordecito, digamos, de Argentina. Aqui, las chicas de culitos y tetitas paradas de Givenchi te dan la bienvenida a un hall de espejos y ricos olores.
Poca gente en las salas de espera, apenas un puñado, gente sola, y bien separada entre si, con al menos 4 butacas entre uno y otro,concientemente elejidas. Como si sentarse cerca traeria mala suerte o algo asi.
Sigo caminando. Un muchacho me indica que con 3 dolares accedo a una hora de internet, y recuerdo entonces mi pase por el aeropuerto de New York donde habia lotes de PCs con internet gratis para quien este en tránsito. Gratis. Un servicio al pasajero.

Decido no pagar ese dinero, pero como no almorcé me acerco al café a comer algo. Paso de largo sin detenerme cuando leo de reojo un sandwich a 10 pesos. Entonces decido esperar el vuelo y a ver que me tiran de comer dentro del avion. En el LAB932 el sanguchito está bueno, pero el alfajor de maicena seco y con una rayida que se suponia era el dulce, me atoró, y el jugo de naranjas que me tomé con ganas casi me quema de lo malo.
Destino intermedio Viru Viru. Considerando el hambre y la espera de 3 horas que me esperaba valga la redundancia, cambié de idea rápidamente y decidí reventar los 4 dólares que tenia en el bolsillo, y arranqué con un jugo de Maracuya.
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Ahora con dos dolares y medio no hacia mucho, y pronto recorde el billete de un dolar de la buena suerte que traigo en la billetera. Ya esta! Era Gardel. Dos empanadas de queso (calentiiiitas) y un jugo de piña con leche. Pero al morder la empanada recordé al instante porqué la comida boliviana me había cansado en solo 10 dias en el viaje anterior.

Sábado,8 de abril de 2006
Edito Reales
Tábanos molestando:(3)


