
El público está ansioso y la sala entera comienza a aplaudir. En escena los instrumentos están apenas iluminados. Entonces se empieza a oír el golpe en clave de los toc-toc y ellas, las cuatro integrantes de De Boca en Boca, aparecen desde la pata derecha en prolija formación consecutiva.
De ahí en más comienza el viaje que nos lleva a España, Lituania, Grecia, Armenia, México, Italia... De un lado al otro del océano, haciendo honor al nuevo disco que vinieron a presentar: “Después del Mar”.

Los espectadores, algo fríos al principio, van entrando en clima con cada tema folclórico, con los comentarios de Viviana Pozzebón (bandoneón, percusión, mezzo) y el humor de Alejandra Tortosa (charango, percusión, voz).
Todos los detalles son tenidos en cuenta, la iluminación, el vestuario, la armonía en los movimientos, las referencias expresivas. Ellas se mueven, sienten lo que cantan, lo interpretan con la voz y con el cuerpo. Juegan en escena con las manos, tejiendo, lavando, bordando. Se divierten, intercambian lugares e instrumentos. Soledad Escudero y Marcela Benedetti pasan de la flauta, a la pandereta y de ellas a las congas y al bombo.

La temática musical hace hincapié en las tradiciones inmigrantes de nuestro país, haciendo un registro histórico y abarcativo en la diversidad de canciones que llegaron con nuestros abuelos hacia fines del siglo XIX y comienzos del XX. Son temas de amor, de cuna, de invite a las labores.
Si hay algo que las diferencia es la amplia gama de instrumentos artesanales inherentes a las tradiciones populares - hasta una caja antigua que hace las veces de piano - y la creatividad lúdica en la interpretación vocal.

El vasto espectáculo va llegando a su fin. Este coro de cuatro voces invita al tímido público a cantar y se despide, no sin antes hacer caso al pedido que se alza a gritos: La Verdolaga.
Mr. Pocket Moon,
tában@ invitad@
Martes,25 de abril de 2006
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