
El contexto
Bueno, volvamos a la historia central. El tiempo corre, me voy quedando sin plata; y al final me quedo sin plata.
Logro pasar varios días sin hacerme problema; se acaba el azúcar, uso edulcorante, se termina el edulcorante, tomo mate amargo; quedan cinco paquetes de fideos, Fetuccine, Tirabuzón, Moñitos y dos paquetes de los guiseros. Me decido por empezar los Tirabuzón; los termino y tiro la última lata de tomates. Solo quedan distintos tipos de condimentos; se termina la sal; comienzo a hacer un gran esfuerzo por tragarlos, son un asco, los trago. Descubro en una alacena, media lata de leche condensada con la que hago una espectacular salsa, tipo como si estuviera comiendo unos deliciosos fideos con crema; un día, dos días, tres días, se vacía la lata, me preocupo, pero sé que algo tiene que pasar. Mis rogativas tarde o temprano llegarán a destino, Dios no me puede dejar así, tan en banda.
La situación se me pone áspera, pido cigarros, levanto colillas y visito esos parientes que hace rato no veo; como con sal, postre y toda una vida de lujos.
Desayuno fideos, fideos a la tarde, fideos a la noche. Dios me ignora completamente.
Empiezo a considerar la posibilidad de vender cariño a mujeres mimosas; busco los clasificados del diario; es un pueblo, no hay taxiboy, se hace la noche, se me hizo la noche; me voy a cirugiar cigarros; hay mucha humedad, parece Londres, no, Filadelfia en esas películas de vampiros. La cuestión es que todas las colillas están húmedas, una inmundicia. Encuentro una bastante seca y la guardo para fumármela en el departamento con unos mates; paso tres días fumando no más de dos cigarros, un gran logro para alguien que desea dejar de fumar pero la idea no alcanza a alegrarme. Intento vender un par de libros pero la única librería que compra usados se está trasladando y dos veces la encuentro cerrada. Hay mucha miseria en el país, doy cuenta con la negativa de otro librero, que sólo acepta el canje de mis dos clásicos por 2$ y un libro sobre la intuición con prologo de Demi Moore.

Me pongo un tanto nervioso y paso otro día reventándome granos frente al espejo por la gran cantidad de harina que estoy ingiriendo; dos de la mañana, salgo un rato a caminar por la playa. Vuelvo, en el camino junto un pucho; llegando a una esquina veo dos flacos fumando que vienen en mi dirección, me cruzo con la mejor cara de pelotudo que tengo; y estoy de suerte, me preguntan por un boliche. Uno es cordobés, el otro de acá. ¿Vos qué hacés?, me pregunta, y sin esperar mayor respuesta de mi parte me dice, "Vení, loco vamos a dar una vuelta". Le confieso mi situación monetaria; "...no hay problema yo invito, vos vení que viene de arriba". Me vuelve a preguntar qué andaba haciendo y le contesto la verdad, "salí a manguear algún cigarro loco". Me convida uno; vamos a una remisera saca el atado y me da cuatro para que tenga. Dios es cordobés, me digo. Damos dos giros con el remis y nos metemos en un pub. Martín, el cordobés, se paga tres cervezas sin pestañear; tengo hambre dice; llama al mozo; "Que tenés para comer", y hace marchar tres hamburguesas completas. "Sí... viene de arriba", eso es todo lo que dice. En un momento que Andrés, el otro flaco, se va al baño, el cordobés saca cinco pesos diciéndome que él sabe lo que es andar tirado y sin un cobre, "Agarrá loco, en serio", insiste, insiste y por suerte no me queda otra que aceptar. Quedamos en encontrarnos el viernes en un boliche, "... nosotros te invitamos, vos no te hagás problema".
Esa noche me cuenta sobre un desequilibrio orgánico que tenía a raíz de una transfusión; y a él dedico "Hechizo". Escritores famosos han escrito cuentos peores.
¿Dónde meter tanto sentimiento?
Llega el viernes; Andrés había prometido averiguarme por un laburo en Mar del Plata, una carpintería de un tío, fabricante de muebles; el apellido de Andrés es uno de los más conocidos del país, digamos que se llamaba Andrés José Coca-Cola, familiar de los Coca-Cola dueños de la torta. El padre había sido uno de los primeros reposteros, pero el pedazo ya no lo tenía, lo vendió según dijo. El otro milagro era Martín; sacaba plata de todos lados, plata fácil, y yo quería saber de dónde por si necesitaba ayuda; bien con la carretilla, bien con la pala.

El ansiado viernes llegó, no el pequeño milagro. Cosas de cumpleaños, caravana, joda; nunca aparecieron.
Sentado en la barra me quedé; miré mujeres, bah ...cachorras; como en todos los pueblos, la franja universitaria desaparece y quedan las chicas, las más chicas; cuando todavía están creciendo; terrible, para morirse, unas nenas que ya de nenas les queda poco, la foto del DNI, es lo último.
Uno no sabe dónde meter tantos sentimientos; es difícil ocultar ciertas emociones bajo una apariencia amistosa, porque no hay sentimientos, sólo se siente ser perro, lobo, un buitre, una bestia carente de sutileza, tacto o emoción. Uno sólo quiere coger, coger y coger, a no ser que sea un romántico, con deseos de hablar de... de... a los románticos siempre se les ocurre algun tema; los envidio. A mi en particular me cuesta mucho entablar una charla. Seamos realistas, se busca un ejemplar, ese es el primer impulso, casi siempre. Después uno desea que ese ejemplar también piense pero eso es después. En realidad la persona, el ser que está contenido en ese cuerpo es un problema que se interpone a nuestro instinto.
Creo que en algún momento de esa noche llegó Horacio, tengo recuerdos confusos, un par de flashes. Supongo habría conseguido plata, de vender algunas pastillas de la clínica, siempre aparecía alguien con ganas de darse vuelta; varias veces, después, safabamos con eso. Le dábamos una cometa a una enfermera que era del palo y salíamos de caravana hasta que hacían el cambio de turno, tipo seis de la mañana. No sé cuánto tiempo pasó mientras estuvimos ahí, pero no fue mucho, dos meses, tres, no más.
Horacio me contó que esa noche nos agarramos un pedo groso, que hicimos cualquiera, hasta que llegó la policía. En el calabozo lo mismo, nos tuvieron que separar. Cuando se dieron cuenta que Horacio era un internado, llamaron a la clínica. Según me dijo, antes de que nos separaran de celda tomamos tres pastillas cada uno, no recuerdo el nombre, pero la cuestión es que no se pueden mezclar; alucinamos cualquiera. Para cuando llegaron del internado, nosotros ya estábamos delirando mal. A mi me llevaron para observación teóricamente pero cuando desperté seguía mareado y no me costó mucho seguir hablando estupideces; se estiro la estadía

Mucha libertad se siente en esos lugares; y esos momentos me arrastraron como nunca antes había sentido, fue como si me hubiese autoinducido al delirio, conciente o no tanto, no sé. No quería volver; sentí como si mil presiones me abandonaran; me olvidaba, me soltaba, me perdía de mi mismo al punto de apenas encontrar razones para volver. Cinco días estuve así. Lo más extraño fue que me rescató Horacio. Él se dio cuenta, sabía de ese "querer irse" para no regresar más.
Nunca sé si vale la pena, negro. ¿Seguir así, haciéndome la personita normal? Necesito fantasia, la gente es... a-bu-rri-da! ¿Te diste cuenta? ¡Que me parta un rayo el día que acá adentro te aburras. Fijate... no hay dolor. Acá el dolor es el pasaporte hacia el mundo de tu ensueño. Nadie quiere abandonar el dolor, porque hay que curarse y curarse nadie quiere. La fantasia es una adicción suave, saludable para todos. Amo esta clínica. Amo también la realidad... por el realismo, sí. ¿Viste... esa forma de escupirte que tienen? ¡Guuuauuu, Dios, qué odio, qué seriedad para vivir la vida!, se toman todo tan en serio. Los envidio... Dios me diera labios tan fuerte para escupir así. La vida de esta gente depende de... de qué depende? ¿Escuchaste Jarabe de palo?
No.
¿Sabés de qué depende?
No.
Del juicio. Esta gente es prisionera del verbo, yo digo, tú dices, él dice, nosotros decimos... pero fundamentalmente y basicamente... ¿Me seguís?...
Si
...yo, yo digo. Esta gente es presa de su personalidad, trabajan para su personalidad.
Y...
¡No, déjame que te explique! La personalidad es muy celosa, puta y celosa. Puta porque por dos pesos baila cualquier arbusto. Y celosa negro... es, de saberse ignorante, corta, limitada en sus confines de miedo y comodidad. Y es tan puta, ¡pero tan puta!; que se corrompe por lograr lo que no tiene. ¡No porque lo quiera, si no porque odia ser mediocre.
Me habló toda una tarde sin parar, me dijo muchas cosas; no me olvido de ese día. Horacio vio mis miserias mejor que nadie, quizá las conocía o quizá sólo supo escuchar, no sé. Hay frases que todavía resuenan y siento el eco, su voz, su cara al decirlas, me movilizan, aún hoy me movilizan. Llegó al centro, al motor mismo que le da sentido a mi vida. Él descubrió una bomba, la desenchufó; mucho antes de que yo la notara. "Es el átomo, el origen y la destrucción. Y ese es tu átomo, donde está tu energía concentrada, latente, esperando; para lo que la quieras usar", decía él.
Y... me recordó lo fundamental, porque estábamos ahí; Dante, micer Marco, el libro; no fue necesario aclarar más, volví, sabía que tenía que volver, aunque no demasiado feliz, no muy convencido de nada.
El encargado de mantenimiento en la clínica era Rodríguez, un estúpido. Tenía dos trabajos, la clínica y un edificio en el centro donde hacía mas o menos lo mismo: nada. Pero, como siempre pasa, esos tipos tienen suerte. El internado le daba vivienda, comida, luz, gas, todo gratis; menos la cuenta de teléfono. Así pudimos terminar de averiguar lo que nos faltaba; entramos a las páginas de algunos lugares. Pero lo más importante lo conseguimos de los archivos de los mormones. Los mormones creen en el bautismo post-morten. Es raro, para convertirse a su clero, uno tiene que tener siete generaciones atrás de mormones, cosa difícil, entonces los tipos te bautizan a todos tus muertos como si nada, y ya está. Una especie de orgullo del pasado; los muertos no se quejan y todos contentos; extraño autoengaño de los progresos de su ley. El tema es que para poder hacer eso, los mormones llevan un registro de todas las generaciones de todo el mundo, o casi. Tienen la descendencia de todos los apellidos que a uno se le puedan ocurrir. Esto nos sirvió de mucho, en particular para no confundirnos con una gran cantidad de Polos que nada tienen que ver con el mercader.

Miércoles,16 de marzo de 2005
Ficcionarios
Tábanos molestando:(11)


