Capítulo VI: La otra...
Me fui para el sur en invierno, a la costa, donde estaba mi hermana; para ventilarme un poco y soñar con la vida nueva y todo eso. Poco trabajo, buena plata, mujeres nuevas, problemas nuevos.
Hacía ya mucho que me estaba moviendo y quería parar, un respiro, un cambio de aire; quería dejar de chocarme con el pasado a cada instante, una distracción.
Necesitaba historias que vivir; cosas que fueran llenando el presente hasta lograr el peso necesario donde uno ya puede abandonar los recuerdos, cuando la balanza se iguala y permanecer de un lado o de otro, se hace cuestión de gusto.
En esa situación la conocí a Valeria; otra. A ésta, bien le quedaría un diminutivo, una petisa tucumana, de lo más hermosa: boca carnosa, grande la sonrisa, ojos miel, pechos grandes, linda cola y con ese tonito endulzando cada cosa que decía. El pelo, castaño claro, natural en relación a la otra, que se teñía bastante; y largo, como a mí me gusta.
El panorama sentimental en la ciudad era complicado, según los ojos de mi hermana. Me dió algunas recomendaciones a seguir, ya que mis intenciones eran las de quedarme.
"Esto es un pueblo hermanito, acá si tenés historia con alguien, alguna de las chicas del grupo, vas a ser siempre la pierna de esa chica, ¿me explico? Como somos amigas nos respetamos las historias y no nos curtimos el flaco de las otras".
Yo creo que la única que respetaba el código era mi hermana.
Llega el invierno y la cosa se pone brava allá en el sur; no hay rotación de gente, siempre los mismos, no son muchas las oportunidades y yo no creo que fueran las cosas como contaba mi hermana.
En algunos lugares es el oro, en otros petroleo, allá las parejas eran el negocio; lo de poblar la Patagonia es una realidad, definitivamente.
Bueno, con esas perspectivas, mi hermana pretendía que yo fuese feliz. Parecía que con la primera señorita que uno estuviese, tenía que casarse. No había muchas posibilidades de andar escapando, el lugar era chico, todos se conocían. De picotear en un nido, uno podía hasta salir en el diario.
Sí, allá se sale en el diario por cualquier cosa, es raro que alguien, en su vida, no sea noticia por alguna razón. No tuve más opción que seleccionar las amigas más lindas de mi hermana y empezar a tirar puntas, a ver que pasaba. En otras circunstancias no soy tan selectivo, puedo ser realmente muy humilde, pero como una decisión significaba una etiqueta por todo el año, yo no estaba dispuesto a ofrecerle sólo una parte de mi inmenso amor a nadie; me parecía ético y justo querer a esa otra persona por todo lo que era y no sólo una parte. Yo quería quererla íntegramente, su especial forma de ser, sus tetas, su cola, la cintura, la boca, su sexo. Quería quererla toda, no una parte.
Yo soy de los que piensan que hay querer a la gente tal cuál es. Valeria era una persona que, imaginaba yo, poseía todas esas cualidades personales. Alguien a quien entonces no le demandaría cambios, ni en su forma... y mucho menos en la forma de ser.
Días de tensión
Vivimos un tiempo los tres juntos; la petisa, mi hermana y yo; hasta que conseguimos algo para nosotros dos (lamento aclarar que mi hermana y yo). Fueron días tensos para mí.
En ese tiempo convivido con terrible deidad, me costo hacerme el boludo, el amigo asexuado, el que no la miraba, me costaba mucho. Mantenerle una conversación mirándola continuamente a los ojos, creo nunca lo logré; mi actuación seguro, era mediocre; tengo que admitirlo, no me manejaba en lo más mínimo y eso se notaba. Ella también estaba trabada, las charlas no fluían en lo más mínimo, era difícil hablar naturalmente cualquier cosa; sumado a ésto, que no me podía equivocar; no podía quedar mal en la primer jugada en la ciudad, iba a quedar incinerado por el resto del año, me la cruzaría tres o cuatro veces por semana y tendría que dejar pasar un tiempo después de tirarle a ella con toda la artillería; eso sin duda sería lo peor, porque habría que cuidar la imagen por un tiempo... "como que yo no era de esos que cualquier colectivo los deja bien".
Lo preocupante era que ya venía con una abstinencia considerable. ¡No, no, no pensaba pasar otro invierno solo con mi onanismo!, ya le había perdido el gusto completamente, ya... parecia un tramite.
Nos mudamos con la hermana a los pocos días y a las pocas horas me fui a visitar a Valeria, por... porque sí no más.
Ahí vino la típica situación en la que terminás en la pieza mirando sus cosas, los dibujos, las poesías que no me quizo mostrar, los libros que lee, las preliminares digamos (preliminares imaginando la gran pelea para después, pero se suspendió). Dormi, la verdad, dormi.
Me prestó 5 libros ese día, "El perfume", "La vida es una eterna ilusión", "Ciudades invisibles", uno de Arlt y "Narciso y Golmundo", personaje con el que me identifiqué sinceramente.
Por cada libro que me dió, le prometí una carta; no podría haber otra razón para que yo cumpla una promesa, mujeres no más. La intención era seducirla como sea, y con la escritura, para mí era la mas fácil.
En un mes leí los 5 libros y le dí las 5 cartas, todas en relación a lo que leía de cada libro, una historia más del libro desde donde yo le hacía el chamullo. Aparte le dí dos cartas más, 7 en total...
Iba bien a pesar de de lo dificil de la situación -ponerla rápido, enamorarla-, no era fácil.
Sí. No era para dejarla pasar, había un buitre revoloteando, "su buitre", muy fachero el chabón, el ex-novio. (¡No ser mina, para que me coja! Esa fue una de las concluciones a las que llegamos un día charlando con mi hermano, que lo había conocido. Posta, nosotros no somos putos, pero hay que aceptarlo, el vago era un bom-bom, encima... ¡humilde!)
Y... era jodido, en especial cuando tenía que hablar de otra cosa, yo no podía hablar de nada con la petisa; una sola idea en mi cabeza planteada de diferentes formas: ¿Cuándo te doy el beso? ¿Cómo te doy el beso? ¿Cúal es el momento, ahora, dentro de un rato?...
Esto en el primer mundo no pasa.
Vale, Vale, Vale, por qué tantas vueltas. Histérica... una histérica. Ya vas a caer un día
En Brasil no es así...

Martes,2 de noviembre de 2004
Ficcionarios
Tábanos molestando:(7)


