
En este acto declaro mi fanatismo por esta película y sus responsables. Así que no esperen una crítica pretendidamente objetiva, además ahí tienen el Foro para expresarse en libertad.
La Corporación representa mucho más de lo que dice reflejar. Además de su valor intrínseco, es un ejemplo para todos los que tenemos alguna relación con el trabajo artístico.
El enorme volumen de datos que entrega el documental no es novedad para el espectador informado. Pero verlos documentados, analizados, investigados con tanto rigor, convierten a la peli en una experiencia imprescindible. Los realizadores demuestran que el activismo en el trabajo artístico conlleva responsabilidad, compromiso con la solución real de lo expuesto. Mark Achbar y compañía escapan a la corrección política, mostrando el problema desde su centro neurálgico. En vez de desgarradores y demagógicos testimonios de los “nadies”, el relato es llevado mayormente por los altos ejecutivos que están saqueando al mundo. La inteligencia del planteo radica en que estos personajes son desnudados en su pretendida buena intención, logrando que la verdad desborde. Tanto, que los batallones de caros abogados corporativos no pudieron encontrar ningún vericueto que les permita demandar a la producción. Y la verdad es: el mundo está en peligro debido a un sistema político y económico que exime a los responsables de toda culpa. Y son ellos mismos los que lo cuentan. Una inquietante pregunta final queda en manos de los espectadores: ¿Hacemos algo?
El director cuenta sin pudor que debió crear una corporación para que su film sea posible, ya que su objetivo era distribuírla en todo el mundo. O sea, globalizarla. Otra jugada maestra. El recién desayunado podrá juzgar esto como una posición “incoherente”. La coherencia nihilista de una parte del activismo cultural contemporáneo exige clandestinidad. Disparar desde una marginalidad mentirosa, para lograr el prestigioso status de la irresponsabilidad, la incomprensión, la victimización adolescente. Así, el artista “revolucionario” logra su astuta meta: su obra será disfrutada por cinco amigos. Ahora bien, Si creés en tu trabajo y querés que todo el mundo lo vea, deberás poner los huevos sobre la mesa. Deberás enfrentar un mundo de intermediarios que te quieren robar, abogados que te quieren faenar y envidiosos que quieren tu lugar. La única oportunidad de defenderte es: la Responsabilidad Limitada! Hoy, La Corporación ha sido vista por decenas de millones en todo el planeta y se debate en innumerables foros, universidades, comités e instituciones de todo idioma y color. Chapeau, Mr. Achbar.
Hay películas que escapan a las ponderaciones estéticas, a los análisis formales, a las calificaciones. Son películas históricas, que desde la subjetividad de su creador protagonizan su época y ayudan a crear futuro. ¿Es La Corporación una de ellas? Si en unas décadas las gigantes corporaciones de negocios no existen más, o sucumben al control popular, hablamos de nuevo.

Domingo,10 de septiembre de 2006
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